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Sun, Sep

UNA VOZ AUTORIZADA

Opinion
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Si a una voz le sobra autoridad en el país para referirse al tema de la Seguridad Social es, sin duda, la de Arismendi Díaz Santana. Es junto al ex vicepresidente Rafael Albuquerque de los más profundos y calificados conocedores del mismo.

Díaz Santana no es solo un experto en la materia, cuyos conocimientos y asesoría han sido utilizados por otros países, sino que fue el principal actor en la elaboración del proyecto de la Seguridad Social vigente, por lo que conoce su contenido al dedillo.

Es en base a ese conocimiento, que Díaz Santana, quien fue además su primer Gerente General, se ha mantenido al tanto de todo el proceso de desarrollo del sistema, que acaba de hacer una serie de observaciones muy de tomar en consideración.

Lo primero es el bajo monto de pensiones que habrán de recibir los asegurados al momento del retiro.  Mediante el monto actual de cotización, al cabo del pago de las trescientas sesenta cuotas de aporte, equivalente a treinta años de labor, el trabajador pensionado apenas recibirá un 22 por ciento de su salario.  Obvio que se trata de una cantidad más que insuficiente para garantizar la subsistencia condenando al pensionado a una vejez rayana en absoluta pobreza.  Y eso durante tan solo ocho años, al cabo de los cuales, esa mínima pensión  llegaría a su final.

Alertando sobre la posible crisis fiscal que a su vez provocaría el colapso del sistema, Díaz Santana no se limita solo a anticipar los graves problemas de todo tipo que pudieran generarse, sino que suma a sus previsoras advertencias una serie de propuestas y recomendaciones que a su juicio pudieran ayudar a mejorar de manera razonablemente significativa tan sombrío panorama.

Como es natural, la brevedad del comentario así como los limitados conocimientos de su autor sobre un tema de tan complejos aspectos técnicos y actuariales, no permiten profundizar en las diversas sugerencias que aporta. Estos van desde extender el término de cotizaciones y por consiguiente, de la edad para acogerse a la pensión, como de incrementar el monto de los aportes mensuales y reducir el de las comisiones que al presente perciben las Administradoras de Fondos de Pensiones, conocidas como AFP.

Pero por su experiencia y amplio dominio del tema, entendemos que las advertencias de Díaz Santana representan un toque de alarma que no puede ignorarse,  tanto como sus planteamientos  deben ser debidamente valorizados, precisamente en momentos en que el sistema se encuentra atravesando por un período de difícil confrontación de intereses entre los actores que intervienen en el mismo, y se halla abocado a necesarias revisiones.

Vale  señalar como apunta Díaz Santana y sin que sirva de excusa ni alivio que una situación similar se está dando  en todos los demás países que cuentan con sistemas de Seguridad Social, impuestos a obligadas modificaciones a fin de poder garantizar su continuidad y sustentación, todos los cuales, al igual que el nuestro, fueron diseñados cuando primaban circunstancias muy diferentes a las actuales.

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