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Mon, Sep

LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD

Opinion
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Con frecuencia a través de las redes sociales se difunden informaciones que no se corresponden con la verdad.  En  ocasiones inclusive, se ha llegado al punto de poner a circular gráficas pertenecientes a otros países para simular alegadas situaciones aquí.

En otras oportunidades hemos destacado, y reiteramos una vez más, el importante papel de las redes sociales como el más amplio y democrático ejercicio de la libertad de expresión. Esto así, en tanto pone al alcance de cualquier ciudadano la oportunidad de exponer sin previa autorización, límites, ni cortapisas su criterio sobre los mas variados aspectos de la vida nacional.

Ahora bien, creemos también necesario recordar e insistir en que el ejercicio de la libertad en todas sus manifestaciones, y la de expresión no resulta excluyente, entraña responsabilidad.   Por desgracia, no es escaso el número de quienes confunden libertad con libertinaje, haciendo uso de las redes sociales no como un ejercicio de argumentación y sana crítica, sino como un medio de desahogo personal apelando a las más insultantes y soeces expresiones y hasta calumniosas imputaciones arrojando  fango a diestro y siniestro sobre reputaciones, de manera caprichosa y sin ninguna prueba que lo sustente. 

De igual manera, no son pocos los que echan a correr y convierten en virales informaciones que no guardan la menor relación con la realidad, sin previa confirmación, ni detenerse a pensar en las posibles consecuencias de difundir una noticia falsa, que en  un momento determinado pudiera llegar a crear una situación irremediable y hasta potencialmente catastrófica.

Sin que esto suponga en modo alguno  limitar en la más mínima medida la libertad de expresión,  de la que siempre hemos sido celosos defensores como piedra angular de todo sistema democrático y de respeto a las libertades civiles,  es preciso establecer normas de aplicación al uso de las redes sociales.   No estamos hablando de mordazas sino de un régimen de consecuencias.

Así como la calumnia y difamación a través de un medio de comunicación queda sujeta al riesgo de reparación por vía de una querella penal, no hay ninguna razón válida para que esa misma regla  no resulte de aplicación cuando  se produce a través de las redes sociales.

Estas, repetimos, son la más amplia expresión de democracia y libertad de expresión.  Pero en modo alguno dan derecho y puede servir de patente de corso para hacer de ellas un uso irresponsable y lesivo al honor de las personas, a la seguridad ciudadana,  ni  a la paz pública por vía desinformación. 

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