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Sat, Nov

LEY DE PARTIDOS CONTRA VIENTO, MAREA Y FAKE NEWS

Opinion
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Con la promulgación el día de ayer de la Ley 33-18 de parte del Poder Ejecutivo, termina un ciclo que comenzó en 1966, cuando se dio inicio a los gobiernos del llamado sistema de partidos políticos en la República Dominicana, sin que nunca se haya creado y puesta en vigencia una normativa legal que regule la vida interna de esas agrupaciones, que en realidad son el vehículo por medio del cual se expresa la voluntad popular y se otorga la representación para gobernar a nombre de los ciudadanos.

La Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, es la primera y única que hemos tenido en el país, y ha sido fruto de un amplio consenso entre los actores políticos mas importantes de la República, que en definitiva son en este caso los dolientes, y la voluntad del demostrada con creces del actual Presidente de la República, Danilo Medina, sin cuyo concurso y empuje hubiera sido imposible aprobar esta norma, que esperamos sea la tabla de salvación de nuestros alicaídos partidos políticos.

Fueron muchos los que sostenían públicamente la tesis de que eran los partidos los que no querían una ley que los controlara, se hablada de que si dentro de las agrupaciones políticas hacia tiempo que todo el mundo hacia lo que les daba la gana, no era verdad que esos mismos grupos representados en el Congreso Nacional iban a legislar para de algún modo ponerse trabas y quitarle poder a unas cúpulas partidarias que hacia tiempo de habían eternizado en la dirección y los cargos desde donde disfrutaban de amplios privilegios.

La realidad les dio en la cara a los que sostenían estas ideas, pues se logró el amplio consenso que pidió el Presidente Medina en su carta a los titulares de las cámaras legislativas, lo cierto es que en ese momento parecía que naufragaría nueva vez la ley de partidos, con el agravante de que toda la culpa iba a caer sobre los legisladores del partido de gobierno, pues era en el PLD donde mayor grado de confrontación se observaba y esto podía convertirse en un golpe político de gran magnitud para el actual gobierno.

Contra viento y marea y bombardeados por ¨noticias falsas¨ por doquier se logró el consenso, que para nada significa unanimidad, ya que por la Ley de Partidos votaron todas las agrupaciones mayoritarias del sistema; Partido de la Liberación Dominicana, Partido Revolucionario Moderno, Partido Revolucionario Dominicano y Partido Reformista Social Cristiano.

Esos cuatro partidos suman el 89% de los votos emitidos en las pasadas elecciones y solo el primero tuvo deserciones minoritarias en sus bloques de senadores y diputados, pues tanto el PRM como el PRSC votaron en bloque y de forma unánime por la aprobación de lo que ayer tuvo a bien promulgar el presidente de la República.

También votaron a favor los legisladores del Bloque Institucional Social Demócrata, Partido Reformista Liberal, Partido Popular Cristiano y el MODA, si de 10 partidos con representación en el congreso, 7 votaron mayoritariamente a favor de la ley.

Solo 3 partidos votaron en contra, que son Alianza País con 1 diputado, Frente Amplio con 1 diputado y Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano con 1 diputado, mas los 35 votos disidentes del PLD en la cámara y los 6 en el senado, esto significa que se logró un amplio consenso del Congreso Nacional a favor de la ley.

Y esto en medio de una lluvia inmisericorde de mentiras e inventos que aun son sostenidas por algunos en los medios de comunicación, como ese ¨cuento de caminos¨ de que se le otorgó a las cúpulas partidarias la decisión sobre quienes serán los candidatos en las próximas elecciones nacionales, una vulgar mentira que solo busca confundir, porque ante la realidad de que no se quiso adoptar la metodología usada en otros países del área de las primarias abiertas y simultáneas, hubo que buscar una solución intermedia.

La solución consiste en dar el poder a los organismos de dirección de los partidos mayoritarios para que escojan el método que consideren adecuado, entre varios que incluyen las elecciones primarias abiertas, y convocar en una fecha fija en el año pre-electoral, a la elección por voto directo de los candidatos a cargos electivos, es decir, antes que dar bendecir el dedo de los directivos de los partidos, se les quita.

Ese consenso se logró también, a pesar de los enredos legales, teorías conspirativas y discusiones entre abogados, que algunos aun rumian como resaca de la aprobación de la ley, pues la verdad es que en los últimos meses se intentó circunscribir un tema de naturaleza política al ámbito de discusión de la técnica jurídica, de modo que los actores políticos, que a fin de cuentas son los personajes principales en la discusión de una normativa de esta naturaleza quedaran al margen.

El extremo de las maniobras en contra de la Ley de Partidos fue tal, que incluso se llegó a sostener que su aprobación era un peligro para la convivencia democrática, que se estaban creando las bases para destruir el sistema de gobierno que tenemos, que se habían comprado a legisladores de partidos de oposición para su aprobación, que incluso se habría traicionado algún acuerdo que no sabemos donde se habría pactado para evitar que tuviéramos ley.

Hoy que ya fue promulgada, no se nos pueden olvidar todas las triquiñuelas que se realizaron para evitar que tuviéramos ley de partidos, ni todas las veces en que estuvimos al punto de sumar otro año a los 18 que llevaban diversas mayorías en el congreso nacional en discutir y no aprobar, la verdad es que fue un parto con fórceps, pero un parto al fin que parió lo que debería ser la norma que conduzca a un sistema de partidos mas racional que que el que tenemos.

Y es que la República Dominicana, uno de los países con mayor tradición democrática en toda America Latina, no podía darse el lujo de mirar el deterioro de instituciones fundamentales, cual es el caso de los partidos políticos, sin tomar alguna acción que por lo menos intente preservar lo que hemos tenido durante muchos años, sería un ejercicio de irresponsabilidad enterrar la cabeza como el avestruz para no mirar lo que sucede a nuestro derredor en el tema de la política partidaria.

Agrupaciones que dicen llamarse partidos, donde los organismos no funcionan, los militantes no existen, los organismos de base han desaparecido hace tiempo, las escuelas de cuadros son parte del pasado, los fondos públicos que se entregan según ordena la ley se usan de modo medalaganario y personal, es decir, estamos frente a una situación en la que si no toman correctivos lo que queda de esas instituciones esta llamado a desaparecer.

La unica salida era uniformizar las reglas de convivencia interna y el instrumento para esto es la Ley que fue promulgada por el Presidente Danilo Medina, que sin dudas ha sido el responsable principal de que este instrumento haya sido aprobado, sin la decisión política y el interés que mostró en todo momento para que el consenso se lograra, era una tarea casi imposible el poner de acuerdo a los tantos intereses personales que hubo que vencer para lograr los consensos necesarios que permitieron la aprobación de la ley.

Como dijimos en múltiples ocasiones, en el sistema político en que vivimos, todos tenemos derecho a opinar, la sociedad civil a hacer presión, las iglesias a orarle a Dios y hasta hablar de una ley terrenal como la de partidos, la Junta Central Electoral a plantear números imposibles de sostener con racionalidad, pero quien decidiría lo que se iba a hacer era el Congreso Nacional y sus legisladores, quienes son los que tienen el mandato popular.