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Derrotar las drogas narcóticas

Opinion
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La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Consejo Nacional de Drogas (CND) y los organismos fácticos dominicanos deben mantener su fortaleza ante este flagelo transnacional.
El problema de las drogas narcóticas es un reto persistente para los gobiernos de todo el Hemisférico Occidental, es particularmente complejo debido a que se entrelaza con otras preocupaciones mundiales y nacionales tales como las enfermedades, el comercio internacional, la productividad económica nacionales, el medio ambiente, la preservación de las instituciones democráticas, los derechos humanos.
Julio Manuel Díaz Capellán, director Nacional de Tratamientos de Hogar Crea Dominicana, Inc. e integrado por un grupo de profesionales diseminados en sus 43 estancias de reeducación anti-adictivas en la República Dominicana ofrecen un tratamiento terapéutico encaminado a re-educar al droga dependiente. Esto, con base, a la premisa que la adicción es síntoma de un serio desorden de la personalidad.
Hoy, la mundialización, o en el caso de Hemisferio Occidental, podría decirse hemisferizacion. Vivimos en un mundo, una comunidad mundial, donde el comercio de las drogas afecta todos los aspectos de la vida y es, a su vez, afectado por las tendencias mundiales hacia la eliminación de regulaciones, las fronteras abiertas y el movimiento mejorado de gente, dinero, bienes y servicios. El reverso de este concepto de la comunidad mundial es que mundialización facilita la capacidad de las organizaciones de tráfico de drogas para operar en un ambiente relativamente libre de regulaciones y retener una enorme riqueza.
El cáncer, la guerra, son la metáfora más apropiada para el problema de drogas en una nación. La clave de reducirlo es la prevención unida al tratamiento y la investigación. Talar las tasas de consumo de drogas requerirá un esfuerzo sostenido para cambiar las actitudes individuales y sociales.
También demandará cambios fundamentales en la manera en que el sistema de salud pública y justicia penal se ocupen de los adictos crónicos. No se pueden hacer promesas irreales de resolver el problema de las drogas en unos pocos años o limpiar el mundo de drogas por entero. Se debe proceder con seriedad y organizar programas de prevención y tratamiento a largo plazo que den resultado.
El inconveniente de las drogas es en esencia, un conjunto de epidemias locales que pueden ser atendidas, mejor a nivel de la comunidad, a través de coaliciones de padres o tutores, entrenadores, profesionales de la salud y maestros. Nuestros infantes y/o jóvenes se dejan influir por las estrellas de la música rock, las celebridades u otras figuras remotas, que por las personas que aman o admiran. Un adulto que se involucra como mentor puede cambiar la vida de un niño o niña.
Mucho del trabajo que es necesario hacer contra la dependencia de las drogas tendrá lugar dentro del sistema de justicia penal. Los tribunales pueden ofrecerles tratamientos en lugar de prisión a infractores no violentos. El tratamiento de la adicción a drogas debe ir acompañado de coerción legal.
Por consiguiente, la tendencia al uso compulsivo de una substancia que afecta el estado de consciencia del usuario causando fallas en su carácter hay que superarlo. Una auténtica política humana e inteligente, es la repuesta al enorme problema de la seguridad pública que se plantea en la dependencia de la drogas.