18
Sun, Nov

UN TECHO TAPADO, A UNA CIUDAD INUNDADA Y UN MALECÓN ¨BASUREADO¨

Opinion
Typography

Las imágenes hablaron por si solas y fueron publicadas por periódicos tan importantes como el New York Times de los Estados Unidos, The Guardian de Londres, todas las cadenas globales de televisión dedicadas a la información y llamaron la atención de las organizaciones no gubernamentales dedicadas a las denuncias sobre la agresión que hacemos los seres humanos al medio ambiente.

Las costas de la ciudad de Santo Domingo, específicamente el paseo marítimo que llamamos ¨el malecón¨, fue invadido por una enorme cantidad de basura, donde predominaba el plástico derivado de los hidrocarburos, que esta siendo objeto de seguimiento desde hace años por el alto nivel de contaminación que significa para el mar.

En el Oceano Pacífico existe lo que llaman una ¨isla de plastico¨, que no es mas que la acumulación de este material arrastrado por las corrientes marítimas, que mide según los últimos informes 1.8 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a tres veces el tamaño de Francia, y donde están depositados cerca de 80,000 toneladas de residuos plásticos, un basurero flotante de tamaño extraordinario.

Pues lo que quedó de la tormenta Beryl derramó sus aguas sobre la ciudad de Santo Domingo y sus alrededores, se produjeron todo tipo de inundaciones, las calles amanecieron anegadas, mucha gente no pudo salir de sus casas, flotaban los automóviles cuando los parqueos subterráneos se llenaron totalmente, el malecón se llenó de basura y las ¨bocinas malignas¨ de los frustrados matutinos lo que hablaron fue de unas goteras que cayeron en el Hospital Moscoso Puello.

Esto incluso llevó al mismo presidente de la República a retar a los que magnificaron la situación que se presentó en dicho hospital, recientemente inaugurado, a que fueran a todas y cada una de las edificaciones que ha estado entregando en todo el territorio nacional, para que comprueben la calidad de las obras y denuncien, si es que encuentran fallas, lo que tan alegremente hicieron en el caso del Moscoso Puello.

En el caso nuestro, que dirigimos por muchos años un centro medico privado, sabemos que lo dicho por el director de la OISOE, organismo encargado de la edificación del Moscoso Puello es la verdad, cuando pasa la cuaresma, temporada de sequía en esta parte del mundo, el encargado de cualquier edificación, y en el caso de hospital o clínica que da servicio 24 horas todos los días del año, sabe que debe limpiar los techos para evitar que la lluvia bloquee los hidrantes y se produzca lo que ocurrió en el Moscoso Puello.

Y si no se hizo esto en ese hospital, con el agravante de que la construcción había sido entregada hacia muy poco tiempo, lo mas probable es que los restos de materiales de construcción y la basura acumulada en el techo, taponó los hidrantes y el agua sobrepasó los techos y salió por cualquier lado dentro de la edificación, lo que no significa que haya fallas en la estructura sino un descuido, quizás por desconocimiento, de quienes dirigen esa unidad hospitalaria.

Pero esto fue el escándalo, la denuncia, el griterío de las mismas voces que se dedican en cuerpo y alma a la critica feroz, olvidándose, que con todas sus fallas y problemas estructurales, el sector sanitario dominicano en el tema hospitalario esta transformándose poco a poco a partir de la gran inversión y el esfuerzo que realiza el actual gobierno en tratar de adecentar lo que hasta hace poco eran solo almacenes de enfermos, porque no podían calificarse como centros de salud.

Mientras este es el tema interno, se dejó de lado la responsabilidad que pesa sobre la administración de la alcaldía de la capital, por el daño que se ha hecho a la imagen de un país que como la República Dominicana vive del turismo, con las fotos que han dado la vuelta al mundo de nuestras costas, nuestro mar, convertido en un basurero, aparentemente por la falta de criterio en el manejo de los desechos sólidos que estamos padeciendo a partir del cambio de autoridades hace casi dos años.

La ciudad de Santo Domingo bajo la administración del señor David Collado, se ha convertido en un gran vertedero, donde la basura solo es recogida de forma regular en los barrios del polígono central, y esta es la razón por la que toda la basura acumulada por meses en los barrios marginados de la parte norte de la ciudad, fue arrastrada a los hidrantes, que no están siendo limpiados y esto inundó toda la ciudad, y a los rios Ozama e Isabela que la arrastraron hacia la costa.

Solo en un país donde una parte de los medios y los políticos, algunos de ellos lamentablemente del mismo partido de gobierno, están dedicados todo el día a hacer daño, puede tener mayor importancia la aparición explicada de tres gotas de agua en el techo de un hospital, que una ciudad inundada completamente por la basura arrastrada a sus hidrantes, y las imágenes de una ¨isla de plástico¨ frente a sus costas, sobretodo cuando se supone que estamos reconstruyendo la zona colonial para venderla como destino turístico de primer orden en la región.

Hace unos días el que fuera alcalde de la capital Roberto Salcedo, narraba la forma en que se organizaban las brigadas que evitaban espectáculos tan deprimentes como el que hemos visto en la prensa internacional referidos a la República Dominicana, porque tenemos la realidad de cientos de miles de personas que viven de forma hacinada a la orilla del rio que bordea la ciudad de Santo Domingo, y de alguna manera hay que hacerlos participar de la solución del problema que como país hemos creado.

Se ha tratado incluso de organizar, a travez de proyectos como el Domingo Savio, a las comunidades que viven a la orilla del rio, para integrarlas a la ciudad, a sabiendas de que es un problema de muy difícil solución, pero hasta iniciativas como esta son resistidas en esta especie de libertinaje que bajo el nombre de democracia hemos ido creando poco a poco en la República Dominicana, donde para todo hay que llamar a las iglesias, la llamada sociedad civil y hasta a los vivos que se integran cada vez que creen se va a repartir algo.

Las responsabilidades hay que asumirlas, lo que ocurrió en Santo Domingo con las inundaciones de la tormenta Beryl, es una demostración de que aquí hay dos pesos y dos medidas para juzgar una misma situación, es decir, se juzga de acuerdo a los intereses personales y grupales que representa cada uno de los que habla u opina, no existe nadie equilibrado todo se analiza dependiendo del interés que se quiera defender.

Las dos gotas de agua que cayeron en el Moscoso Puello fueron a consecuencia de, probablemente, un descuido en la limpieza de un techo y eso se confirmará o no la próxima vez que llueva copiosamente en la ciudad de Santo Domingo, ahora, ¿es eso comparable con la inundación de toda la ciudad y las fotos y video vergonzosos que han dado la vuelta al mundo de nuestro malecón invadido de basura y plásticos como si fuera un gran vertedero marítimo?

No escuchamos a los ¨periodistas independientes¨ exigir responsabilidades a David Collado, el alcalde fantasma que se dice administra la ciudad de Santo Domingo, el calificativo de fantasma es porque es transparente, es decir, nadie lo ve por ningún lado donde hay un problema, existe eso si un criterio cuando de criticar al gobierno central se trata, y otro cuando son los favoritos de esas ´bocinas malignas¨ de la oposición enquistadas en los medios de comunicación.

¡Asi simplemente no se puede!