Pienso que importa significar para que sirva de lección a todos aquellos políticos que Max Weber les llamó ocasionales, porque nunca ejercieron la política con seriedad, que aunque los Estados Unidos hicieron su declaración de independencia en el año de 1776, no es sino, trece años después, específicamente el 30 de abril de 1789 cuando George Washington asume la presidencia de la República.
Durante todo ese período de luchas cruentas, los Norteamericanos nunca olvidaron que tenían que ordenar con visión de futuro el Estado a que se aspiraba sin violentar las libertades, pero sin entorpecer el orden.
Ese prefacio obligado, obedece al hecho, de que después que el jefe cayó de bruces aquel martes del 30 de mayo de 1961 para que los dominicanos recuperáramos nuestras libertades, hemos caído en un exceso, sobre todo, en los medios de comunicación, que atenta contra el orden y hasta con las buenas costumbres. Con el desarrollo de los medios de comunicación, y con la irresponsabilidad de la clase política dominicana, hoy en día, en nuestro país se fomenta un exceso en la llamada libertad de expresión.
Se matan reputaciones y se les da acceso a supuestos comunicadores, que en verdad son verdaderos analbafetos, o analfabetos funcionales sin ningún control. Todos amamos la libertad, pero el orden jamás debe perecer. He dicho.







