Es a partir del año 1502, cuando Nicolás de Ovando, entonces gobernador, ejecuta la matanza de Jaragua, en lo que hoy es San Juan de la Maguana, cuando comienza a colocarse el "SAN" delante del nombre de cada pueblo o provincia. Niti, era el nombre que se conocía esa población, a la llegada de los españoles y era algo así como la capital del Cacicazgo de Maguana, que era el asiento del Cacique Canoabo, quien murió en el año 1495.
Luego del ahorcamiento de Anacaona, la ciudad fue incendiada por orden de Nicolás de Ovando, y sobre sus ruinas se edificó San Juan de la Maguana.
En lo adelante los españoles fueron fundando ciudades y cada una le colocaron el "SAN" antes del nombre, a la Maguana, San Juan de la Maguana, Macorís, San Pedro de Macorís, Ocoa, San José de Ocoa, Las Matas, San José de las Matas, Yuma, San Rafael del Yuma, El seybo, Santa Cruz del Seibo, Samaná Santa Bárbara de Samaná, y así con todas las provincias que hoy conocemos.
Nicolás de Ovando sentía temor porque tras la muerte de Canoabo, su viuda Anacaona, logró unificar el reino, por lo que planificó su destrucción.
Cuentan los cronistas que Ovando envió emisarios donde Anacaona, y le propuso que reuniera todos sus seguidores con el fin de trazar un plan de paz.
Cuando la reina reunió su reino preparó el recibimiento para el gobernador, cuando estaban todos reunidos, ordenó a su gente encerrarlos y prenderle fuego, dando inicio a una orgía de sangre, donde murieron centenares de hombres, mujeres y niños.
En esta acción murió Maniocatex, llamado el señor de Bahoruco, padre de Guarocuya y que la historia conoce con el nombre el cacique Enriquillo, quien tendría para 1502 seis años.
El niño fue rescatado por su tío Guaroa, de entre los cadáveres, donde pudo salvarse, y educado al estilo español, adoptando el nombre de Enriquillo, y fue quien en 1519 se sublevó en las montañas del Bahoruco, junto a Tamayo y Ciguayo, y decenas de sus seguidores, en protesta por los maltratos que recibían de los españoles.
Los conquistadores, buscaban de cualquier forma borrar la cultura indígena y una de ella era modificar los nombres de los poblados e identificarlo con el "SAN", que vino con ellos.
No es casual, el que las leyendas de las vírgenes, como la Altagracia, la Mercedes, sólo puedan ser creídas por personas que no conocen bien la historia de lo que realmente ocurrió.
Los que tenemos la capacidad para discernir y hasta interpretar, cuestionamos el hecho de la virgen de la Mercedes haya aparecido en un lugar donde españoles e indígenas peleaban y ella llega para inclinar la batalla a favor del intruso.
O que en la batalla real de la Limonada, en 1691, ocurrida el 21 de enero, entre españoles y franceses, se alegue que se exclamó a la virgen para que ayudara a españoles y que de ahí en adelante carguemos con una "protectora" de los dominicanos.
Así que la razón por la cual hoy tenemos tantos santos delante, nos es por que seamos más católicos ni más papitas que el Papa, sino que es parte del plan de los conquistadores por imponer su cultura a como diera lugar sin importar las atrocidades que hubiese que cometer.







