En un sentido más general, el apoyo que un presidente llega a conseguir durante su mandato y la cantidad de votos que recibe en la elección, dependen mucho de cómo se le juzga en términos personales. Puesto que, el carácter es importante para el público, también lo es la impresión en el escenario político nacional y global.
Los electores consideran de mayor relevancia que "las personas buscan en sus líderes las mismas cualidades que encuentran en los amigos, es decir, simplemente generalizan sus demandas de un caso a otro". Esas demandas, en su mayor independencia, de competencia y sociabilidad. Ambas emergen como elementos críticos en las investigaciones sobre liderazgo.
Del presidente Leonel Fernández Reyna, revelan en general dos dimensiones correlacionadas, pero diferentes, que recuerdan mucho los resultados de la psicología. Llamamos competencia a una de ellas, mejor representada por atributos específicos como experimentado y experto, llamamos integridad a la otra, representada por atributos como moral y honesto.
Desde la perspectiva de los electores, las competencias por la presidencia son extremadamente complejas. Constituyen en parte, un choque entre los principales partidos; en parte, una lucha ideológica sobre las políticas que debe seguir el gobierno, un juicio relativo al comportamiento de la administración durante los cuatro años (cuatrienio) precedentes y una apreciación comparativa del tipo de personas que aparentan ser los candidatos; una reflexión con respecto a los sentimientos particulares que evocan los contendientes y la posición plausible de la impresión-carácter del candidato es poderosa.
Eventos, resultados y consideraciones que cuestionablemente son responsabilidades de los candidatos al veredicto que le da el pueblo en las urnas. El ciudadano tiene que decidir, cómo votar, cómo elegir entre candidatos que ofrecen diferentes programas y muy diversas versiones de los eventos políticos contemporáneos.







