Los actos patrióticos en plazas públicas son de escaso apoyo debido a que la mayoría de la población opina que los funcionarios y dirigentes políticos en su accionar cotidiano no ponen en práctica los ideales Duartiano y de la independencia nacional.
Un gran sector de la Juventud es apática a las actividades históricas y patrióticas, pero en cambio participan en festivales de música callejera y donde hay abundancia de alcohol y cerveza.
Y es que los tantos escándalos de corrupción en la clase política y económica, para los cuales no hay leyes ni justicia, socaban con bastante fuerza el idealismo patriótico.
Una sociedad que calla y no reacciona frente a la descomposición moral y social que golpea los estamentos de poder del país, sin dudas que marcha hacia la indiferencia colectiva y la pérdida del amor a la patria y los ideales patrióticos encarnados por muchos hombres y mujeres en diversas épocas.
La frustración se apodera de muchos profesionales, empresarios, educadores, religiosos y activistas comunitarios, los cuales parecen coincidir que por este camino marchamos por una vía peligrosa.
Los ideales duartianos, el ejemplo de los restauradores, el amor a la libertad y democracia plena, la lucha social y política y los jóvenes el 14 de junio de 1959, Manolo Tavárez Justo, Coronel Francisco Alberto Caamaño y cientos de miles de revolucionarios, han quedado lentamente en el olvido.
La hipocresía patriótica se impone en los círculos de poder gobernante en estos tiempos de globalización y neoliberalismo. Lo que predomina es el individualismo, y el que no pueda estar vivo que se muera.







