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Ya ese sector, dirigido por una figura de la Iglesia Católica y compuesto por varios empresarios que lo apoyan, han comenzado a utilizar el fracaso de la cumbre de la JCE con los partidos para tratar de imponer su accionar y repetir lo de elecciones anteriores, con una llamada comisión de seguimiento al proceso electoral.
Ese sector aprovecha también declaraciones del Embajador de Estados Unidos, Robert Fannin, de que su país espera elecciones, justas y transparentes para tratar de imponer la comisión de seguimiento.
Los que orquestan el plan para imponer la comisión de seguimiento, que no es necesaria en el proceso electoral porque el país tiene una JCE competente y confiable, aprovechan también la posición exhibida por los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y Reformista Social Cristiano (PRSC) para pescar en río revuelto.
El país le dice que no a una JCE paralela.
Que se vayan con otra música para otra parte.
Esa JCE tiene que contar los votos y ofrecer los resultados.
Nada de intromisión de embajadas y de comisión de seguimiento en la JCE.
Nada de gobierno paralelo en la JCE, confiemos en los jueces del tribunal electoral.








