Si los organizadores de los premios Oscar conocieran el libreto preparado por la Policía Nacional Dominicana para explicar ante la población la "captura de Vlad Pujols, no tengo la menor duda de que ganarían el premio al mejor guion de ficción. Para los que no saben quien es Vlad, se trata de joven de 29 años, de Azua de Compostela, líder de una banda de maleantes conocidas como "Los Zayayines, a quien se atribuye un amplio prontuario delictivo, incluyendo varios asesinatos.
Aunque Vlad y "Los Zayayines han sido vinculados al tráfico de drogas, robos a mano armada y una cadena de acciones criminales, su notoriedad desbordó el marco provincial el 14 de septiembre del 2004, cuando asesinó de un balazo, a pleno sol y sin mediar palabras, al periodista Juan Andujar, quien salía de la emisora donde producía su programa, y más adelante, en las cercanías del parque municipal, baleó al también periodista Jorge Luis Sención, quien sufrió la pérdida de su brazo derecho.
Según lo que se ha dicho en Azua, la agresión contra Andujar y Sención fue en represalia porque ambos mantenían una campaña en la radio local, denunciando una especie de asociación para delinquir entre algunos miembros de las fuerzas policiales de aquella demarcación y los integrantes de la banda "Los Zayayines. A Vlad Pujols también se le culpa de balear al señor Juan Acosta y de asesinar a Antonio Muñoz Méndez, entre otros actos violentos.
La semana pasada, el secretario de las Fuerzas Armadas, almirante Sigfrido Aramis Pared Pérez, reveló que según informaciones levantadas por los organismos de inteligencia castrense, Vlad estuvo ligado a las actividades de tráfico ilegal de drogas junto al excoronel Lidio Arturo Nin Terrero, preso en una cárcel de Nueva York, después de haber sido sorprendido custodiando un camión que transportaba más de 1,300 kilos de cocaína.
Desde el momento en que fue asesinado el periodista Juan Andujar, hace 18 meses, la viuda del comunicador y las organizaciones comunitarias de Azua habían denunciado sin pausa que Vlad Pujols se paseaba libremente por el pueblo, implantando el terror, gracias a su vinculación con instancias policiales que le protegían y no permitían su apresamiento.
Aunque las más altas instancias de la Policía llegaron a declarar a Vlad como "el más buscado, ahora, al momento de anunciarse su "captura, ha quedado evidenciado que algún sector en la institución del orden jugaba doble cabeza y que ciertamente había complicidad con el reconocido delincuente.
La primera incoherencia se plantea cuando el jefe de la Policía, Bernardo Santana Páez, anuncia que Vlad fue capturado en horas de la madrugada del jueves 30 de marzo, en la montaña conocida como Guayuyo, distrito de Rancho Arriba, en una operación ejecutada por un cuerpo élite integrado por 24 miembros.
Esa versión fue desmentida el mismo día en el periódico El Nacional, en una historia firmada por el director de dicho medio, Radhamés Gómez Pepín, al narrar que Vlad se entregó a la Policía la tarde anterior, es decir el miércoles 29, a través de un coronel de apellido Valenzuela.
Mientras la Policía aseguraba que mantenía la persecución y la vigilancia permanentes, porque se trataba del delincuente más buscado, la señora Ramona Pujols, madre de Vlad, declaró a la periodista Rianny Méndez, del Diario Libre, que ella y su nuera Yisel Lugo, esposa embarazada del "fugitivo, lo visitaban frecuentemente en un escondite para llevarle alimentos. Vaya vigilancia policial.
Pero la parte más emocionante del libreto es cuando la Policía asegura que a las 2:20 de la madrugada, en una montaña oscura y escarpada, su comando élite de 24 miembros rodeó a Vlad, quien de inmediato utilizó una pistola y enfrentó al contingente, pero luego fue persuadido de que se entregara, lanzando el arma por un derricadero y sometiéndose a la obediencia. Otra parte cómica del guion de la Policía es donde indica que esa misma madrugada los miembros del cuerpo élite lograron encontrar los dos casquillos de las balas disparadas por Vlad, pero no lograron encontrar el arma, a pesar de la diferencia de tamaño entre un casquillo y una pistola.
La conclusión de todo esto es que Vlad está en manos de sus protectores, que se ha declarado inocente de todos los hechos criminales que se le imputan, que él le ha atribuido esos hechos a un compañero de banda que ya falleció, y que aparentemente la Policía no está en disposición de presentar ninguna prueba física contra el criminal.
Por todo lo que les he contado, propongo formalmente que la Policía Dominicana sea tomada en cuenta para los premios Oscar al mejor guion, y en particular, para el señor Bernardo Santana Páez, jefe de la institución, el premio al mejor actor.







