Colmo de los colmos: Un colmado de colmillos en Estocolmo.
Un hombre era tan viejo, que en los ojos en vez de dos niñas, tenía dos viejas.
Había un hombre tan vago, que cuando murió, en su tumba pusieron una lápida que rezaba: Aquí continúa descansando fulano de tal.
Era un músico tan lento, que cuando se desmayaba no volvía en Si, volvía en La Sostenido.
Una mujer era tan flaca que cuando murió, le echaron embutidos en la caja para que los gusanos comieran.
Otra era aún más flaca, y como no tenía curvas, tenía que usar breteles para sujetarse los panties.
Era un hombre tan gordo, que la policía lo disolvió porque creía que estando él solo, era una manifestación.
El colmo de una vaca: Comerse muchas hojas de afeitar, para que la leche salga cortada.







