El paso de la tormenta Noel por el país y que desnudó el estado de marginalidad y pobreza extrema que mal viven la gran mayoría de la población dominicana ha servido para el impulso de un gran movimiento de amor al prójimo.
La Iglesia Católica, los evangélicos, adventistas del séptimo día, juntas de vecinos, clubes de servicios, comunicadores, empresarios, partidos políticos, autoridades gubernamentales, congresionales y municipales, así como la gente llana del pueblo han ido creando mecanismos de ayuda y asistencia a favor de niños y familias muy pobres.
El espíritu de la verdadera Navidad se está dejando sentir en miles de seres humanos y el amor enseñado por Jesús nace de nuevo de una manera milagrosa.
De comunidades distintas se han trasladado comisiones con ayuda a poblaciones de las zonas más afectadas por los daños causados por la Tormenta Noel.
Los principales pueblos del Cibao Central se han levantado con sus instituciones para acudir en auxilio de sus hermanos mas indefensos de la sociedad.
Es preciso seguir impulsando el amor solidario, el desprendimiento de tanto materialismo, tirar el orgullo al fondo del mar y atrevernos a tirar nuestra suerte con los pobres del pueblo.







