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Una de esas obligatoriedades de la dictadura trujillista, lo fue precisamente, el Servicio Militar obligatorio (SMO). Para el año 1944, época en que el dictador se abocó a la celebración del Primer Centenario de la Independencia, se organizaron los llamados "Movimientos Cívicos". Se reclutaron (en todo el país) a miles de ciudadanos entre edades de 18 a 55 años.
Todas estas personas fueron concentradas en Ciudad Trujillo para desfilar ante el "Jefe", como parte de la propaganda de que su gobierno contaba con una milicia multitudinaria.
Posterior, al año 1950, ya el dictador había experimentado los efectos políticos de la frustrada expedición de "Cayo Confites", en 1947; en la que las figuras preponderantes eran el Prof. Juan Bosch y el terrateniente Don Juancito Rodríguez. También la invasión de Luperón, en 1949, dirigida por Horacio Julio Ornes Coiscou. Ante estos brotes realísticos de intento por derrocarle, por parte del exilio dominicano, radicado en Cuba, Venezuela y en los propios Estados Unidos, el régimen se abocó a institucionalizar una "Reserva" militar y creó el Servicio Militar Obligatorio (SMO). El cargo dirigencial de este organismo, Trujillo se lo reservó al Teniente Coronel, E. N., Felipe A. Jacobo. Era su hermano paterno pero no llevaba el apellido de Don José Trujillo Valdéz, su progenitor. El "SMO" tenía su oficina central en calle Isabel La Católica (frente a la catedral Primada). En cada provincia de la República existía una dependencia que -por lo regular- se ubicaba en el puesto o cuartel militar. En la capital se utilizaba para las prácticas y enseñanzas los terrenos del añejo "Play de la Normal", que sirvió también de sede a los equipos de baseball Licey y Escogido, luego de reiniciarse el baseball profesional, en el año 1951. El tiempo de entrenamiento estaba previsto en 6 meses. Todo joven tenía que levantarse a las 5:00 de la mañana para "marchar" hasta por lo menos las 8:00 AM. Terminada la jornada al "conscripto" se le expedía un carnet identificativo que se presentaba a las patrullas militares, conjuntamente con la inscripción del Partido Dominicano ("La Palmita") y la cédula de identidad. Eran los archifamosos "Tres Golpes" que solo si le faltaba uno era posible de pararse uno ó dos años en la Penitenciaría de "La Victoria", sin haber sido juzgado por Tribunal de justicia alguno.
La rigurosidad aplicaba por la dictadura para el S.M.O. no tenía excepcionalidad para ningún sector social. Recuerdo que "marchando" en La Normal al paso de lista se escuchaban apellidos pertenecientes a la aristocracia, como eran los Vicini, Portella, Álvarez, Fiallo y otros de altas capas. Es decir que todo dominicano tenía que pasar por tal tamiz... se le aplicaban las mismas sanciones, por aquello de equivocarse en los pasos; reírse y/o falta, sin justificada excusa médica... el Coronel Jacobo Trujillo llegaba eso de las 10:00 AM y él mismo aplicaba sanciones a los faltantes: "Rápenle el caco"; 10 días preso; mándenlo para "El Sizal" (sitio siniestro en Azua, especia de Campo de Concentración) pese a que el "Servicio Militar" significó un estigma más del oprobio dictatorial; tuvo de positivismo el hecho de que los miles de dominicanos que pasaron por su mordedura en su mayoría fueron entes sociales que, en una u otra forma, se fraguaron como dignos ciudadanos, alejados de los vicios y de los hechos delincuenciales, que en estos tiempos de extremada libertad cunden el buen entendimiento social. (Vf).








