Por fin, después de las últimas elecciones internas de los partidos Revolucionario Dominicano, de la Liberación Dominicana y Reformista Social Cristiano, no hay un dominicano honesto que tenga alguna duda de que los tres están cortados con el mismo patrón.
 Danilo Medina. | |
 Eduardo Estrella | |
Si echamos un vistazo breve a las reseñas periodísticas publicadas por la prensa local sobre las elecciones internas de los tres partidos mayoritarios (PRD, PLD Y PRSC), encontraremos un denominador común: todos los actores jugaron sucio.
Todo aquel que no haya perdido la memoria recordará que durante los meses en que se desarrolló la campaña interna en el PRD, no pasó un solo día sin que los integrantes del grupo de Milagros Ortiz Bosch le atribuyeran un acto indecoroso al grupo de Miguel Vargas Maldonado.
Los seguidores de Ortiz Bosch mantuvieron hasta el final de la jornada la denuncia de que Vargas Maldonado y los suyos compraron en el mercado, libra por libra, a la mayoría de los votantes de la convención, para lo cual habrían utilizado dinero de origen dudoso.
El mismo día en que se cerró la campaña, en su última rueda de prensa, la señora Ortiz Bosch exigía a Vargas Maldonado que explicara al pueblo dominicano su vinculación con el escándalo de lavado de dinero proveniente de la operación Marbella, en España.
Cuando se hizo el conteo y Vargas Maldonado resultó ganador, el grupo de Ortiz Bosch, hasta ese momento el de mayor tradición en el PRD, declaró a la prensa que ya en esa organización política habían desaparecido los principios, la mística y la dignidad, y que la compra de votos determinó los resultados.
Lo mismo ocurrió en el PLD, donde los seguidores de Danilo Medina se pasaron todo el tiempo de la campaña interna denunciando que el Presidente Leonel Fernández utilizaba los recursos públicos para comprar la voluntad de los peledeístas que acudirían a las urnas.
El asunto llegó a un nivel en que el propio Medina calificó a Fernández y a sus seguidores como personas sin escrúpulos y llamó basura y carentes de dignidad a los dirigentes que en un momento fueron sus aliados y que terminaron apoyando la candidatura del Presidente.
Cuando conoció los resultados de las votaciones, Medina dijo a un grupo de sus parciales reunidos frente a su centro de cómputos que él perdió del Estado. Con esa frase ratificó su denuncia de que el Presidente Fernández había utilizado los recursos públicos para comprar las elecciones.
En el caso del Partido Reformista, el negocio fue tan evidente que la red de observadores del movimiento cívico Participación Ciudadana dijo haber comprobado que en las mesas electorales existían centros de compra de votos, y que los votantes decidían el sufragio en el último momento, según el monto de dinero que se les ofreciera. Los dos grupos participaban en la compra.
Al finalizar la jornada interna del PRSC, el candidato Eduardo Estrella no podía creer lo que escuchaba, cuando la comisión electoral declaraba ganador a su contendor, Amable Aristy Castro, a quien todas las encuestas daban como perdedor.
Tanto Estrella como sus seguidores y algunos observadores concluyeron en que Amable Aristy Castro ganó las elecciones gracias a la generosa disponibilidad de recursos económicos, en su condición de secretario general de la Liga Municipal Dominicana, institución que maneja y distribuye los fondos de los ayuntamientos.
Quiere decir, que de acuerdo con las denuncias de sus propios compañeros, los tres candidatos electos, Miguel Vargas Maldonado, Leonel Fernández y Amable Aristy Castro, son corruptos y corruptores, que utilizaron fondos obtenidos por vías no santas para comprar sus candidaturas.
Pero no vaya usted a creer, amigo lector, que los candidatos perdedores, Milagros Ortiz Bosch, Danilo Medina y Eduardo Estrella, son diferentes a los ganadores. La única diferencia consiste en que tenían menos recursos.
En el caso de Milagros Ortiz Bosch, sólo tenemos que recordar su participación en el intento reeleccionista de Hipólito Mejía, quien utilizó todos los recursos a su alcance, incluyendo los fondos públicos, para imponerse a todos sus contrincantes en esa organización política.
Ni hablar de Danilo Medina. Aparte de que no puede explicar de donde obtuvo tanto dinero para su campaña, fue evidente que todos los funcionarios, legisladores, síndicos y regidores que le apoyaban, utilizaron los recursos públicos de que disponían sin ninguna discreción.
Además, para los que tienen mala memoria, sólo tenemos que recordarles que, en el 1999, Danilo Medina y Leonel Fernández se unieron y utilizaron todos los recursos del Estado para aplastar las aspiraciones de Jaime David Fernández Mirabal.
En lo referente a Eduardo Estrella, que se pintaba como un hombre inmaculado, sólo tendríamos que preguntarle de dónde sacó tantos millones para su campaña, y recordarle que durante su gestión en la Secretaría de Obras Públicas nunca sometió a concurso las construcciones del Estado.
En pocas palabras, los ganadores y los perdedores son iguales. La única diferencia era que unos manejaron más recursos que los otros. Pero ninguno de ellos, ni los ganadores ni los perdedores, pueden explicarle al pueblo de dónde sacaron el dinero que utilizaron.
Todo esto significa, que si asumimos como ciertas las denuncias que se hicieron en las campañas internas de los tres partidos, en materia de oferta electoral, hasta el momento, sólo tenemos ladrones, mercaderes y corruptos.
Obviamente, tampoco se puede pensar en buscar una cuarta vía con la participación de los candidatos perdedores de esos partidos, porque son iguales que los ganadores. Si queremos un país administrado con decencia, tenemos que pensar en otra opción.