¡Esto huele a podrido!
La corrupción y los robos en la administración pública se cometen a la vista de todo un pueblo.
El dinero corruptor quema muchas manos. Don dinero es el amo de nuestro país.
Todo parece indicar que los partidos políticos son mafias para desangrar los bienes del pueblo y sembrar de hambre, miseria a los más débiles de la nación.
¿Dónde están los hombres y mujeres sanos y sanas del país dominicano?
El narcotráfico, la prostitución de jovencitas, la inseguridad ciudadana, la violencia en la familia, la delincuencia de menores y jóvenes, la falta de agua potable en casi todo el país, los apagones y la doble moral, tienen de rodillas a los verdaderos y verdaderas dominicanos y dominicanas.
¡Mi pueblo ya no es mi pueblo!
Debe nacer una nueva esperanza, la luz debe brillar de nuevo en el país.
Mientras tanto, gritamos cómo el profeta Jeremías: "Cosa espantosa y fea es hecha en el país".







