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originalmente, el partido nació con el nombre del "Partido del General Trujillo" y fue fundado el 20 de noviembre del 1930, cuatro meses después del "Jefe" asumir el gobierno. Ya para el 11 de marzo del 1932 fue inscrito en la Junta Central Electoral cómo "Partido Dominicano". Se prepara la plataforma que habría de ser sostén del trujillismo hasta su final: el 30 de mayo del 1961.
Los principales directivos del naciente partido fueron los licenciados Mario Fermín Cabral y Augusto Chotín, así cómo los señores Rafael Vidal Torres y Teódulo Pina Chevalier, este último, tío del dictador. Cómo hecho pedagógico de la historia es al doctor Joaquín Balaguer que, en el año 1961 (muerto Trujillo) a quien le toca el desmantelamiento definitivo del PD, utilizando sus elevados fondos para distribuirlos en planes sociales entre sectores populares del país.
Ya para el primer lustro de la década de los años 1950, cuando el régimen de Trujillo se abocaba a la celebración de sus 25 años de gobierno, surge una entidad con auténticos dotes de academia a la que se le colocó el rimbombante título de "INSTITUTO TRUJILLIONARIO". No cualquier trujillista era admitido en este círculo conspícuo. Era imprescindible calificar cómo ente de altos dotes intelectuales y de suprema lealtad al tirano. Entre sus figuras preponderantes estaban: Rafael F. Bonelly, Carlos Sánchez y Sánchez, Jesús Ma. Troncoso Sánchez, Juan F. Guilliani, Emilio Rodríguez Demorizi, Joaquín Balaguer, Carlos Cornielle, hijo, Víctor Garrido, hijo, Arturo Despradel, Gustavo Adolfo Mejía Ricart, Virgilio Díaz Ordóñez, Manuel A. Peña Batlle, Julio Ortega Frier, José Ma. Bonnetti Burgos, José Rijo, Polibio Díaz, Jesús Ma. Troncoso Sánchez, Porfirio Herrera Báez, R. Paíno Pichardo, Ramón Marrero Aristy, Cristiana Peynado de Aybar Mella, Minerva Benardino decampa. Todas estas personalidades poseían títulos académicos y en su mayoría eran reconocidos poetas, escritores e historiadores; así que cómo se decía entonces, eran "la crema y nata" del pensamiento dominicano.
A cada una de estas figuras les tocaba: dictar conferencias, escribir artículos y libros que servían de panegírico a la desarrollística de la obra de Trujillo. Esta era una de las razones de que cuando se cuestionaba en los foros internacionales la ausencia de Democracia en la República Dominicana, la respuesta a la interrogante era "que todo el pensamiento dominicano apoyaba a Trujillo". Tuvo entonces que surgir el tiranicidio del 30 de mayo de 1961, para que los dominicanos pudiesen salir de la opresión y retornar a la libertad









