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Ese criterio se desprende del rumor popular que establece que la enseña roja logró una mejor integración de sus cuadros a base de un buen trato a sus jugadores y la erogación de puros papeletazos.
Algo así como el "impuesto de lujo" que pagan los Yanquis de Nueva York cada año, pero que en la pelota dominicana se realiza de manera oculta, ya que ni siquiera los salarios de los jugadores se divulga para que sirva de comparación entre los seguidores del principal pasatiempo de país.
La opinión pública maneja que en los últimos dos partidos de la serie final el alto mando rojo repartió seis millones de pesos entre los jugadores, tres si empataban la serie y tres si ganaban el juego decisivo.
Desde la campaña pasada la escuadra roja está en manos de tres familias muy poderosas económicamente: Bonetti, Vicini y Najri. Ello hace pensar que las garantías ofertadas por estos grupos económicos propició un ambiente de bonanza y de unidad entre los jugadores que a la larga culminó con la obtención del cetro.
Sin que haya producido una información oficial por parte del equipo siempre se dijo que la permanencia de Francisco Liriano para lanzar el noveno juego de la serie final se debió a que la gerencia del club le puso un avión con todos los poderes para trasladarlo a Minnesota al otro día, donde lo requería el conjunto de los Mellizos de la Liga Americana. Además de que hubo un supuesta compensación para el propio lanzador.
También se mencionó la contratación del refuerzo Kevin Barker, quien se marchó tras la descalificación de las Águilas, su equipo original, y muchos apostaron a que no regresaría, pero se dice que la gerencia de los Leones los trajo a base ofertarle el doble de salario del que percibió con el conjunto mamey.
Igualmente se atribuye una lluvia de papeletazos en el caso Bryan Peña, Bladimir Baletein, Alberto Callaspo, José Macías, Francisco Cordero, entre otros.
Moisés Alou, gerente de operaciones, dijo que siempre recibió un "sí" a sus propuestas de parte del alto mando rojo y que ello fue parte vital del triunfo.
En tanto que José Miguel Bonetti, vicepresidente ejecutivo, señaló que "ahora es que falta trabajo por realizar, hay que hacer una gran labor de mercadeo y de imagen".
Y Marcial Najri, nuevo inversionista, dijo que hace mucho que no realizaba una inversión que le diera tanta satisfacción como la que le produjo el triunfo rojo y que ello no se quedará ahí.
Se desonoce si Licey y Escogido mantendrán la mancuerna comercial a través de la empresa Compañía Nacional de Televisión (CNT), propiedad de Julio Hazim. Mientras que las Águilas han reportado pérdida ante el no avance de la enseña mamey a los playoffs.
Todo ello hace pensar que a partir de ahora el que quiera ponerse la ñoña de la pelota rentada deberá realizar grandes inversiones hasta el final de la contienda y mejorar notablemente la venta de sus proventos.



