Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, aseguró que no se trata de una injerencia en la dinámica social y política, sino de una valiente manifestación de las posiciones de la iglesia al servicio del bien común.
Las declaraciones de Lombardi salen al paso a la controversia desatada esta semana en torno a las críticas del papa Benedicto XVI a la legislación británica en lo referente a la eutanasia y la homosexualidad.
El lunes pasado el Papa arremetió contra los citados proyectos de ley, sobre todo contra el texto que prohíbe a las empresas, instituciones o agencias del tipo que sean, discriminar a un empleado por su orientación sexual.
Benedicto XVI llamó a los 35 obispos católicos de Inglaterra y Gales a combatir lo que consideró "limitaciones injustas a la libertad de las comunidades religiosas de proceder de acuerdo con sus creencias".
Aunque el proyecto de ley sobre la igualdad no concierne a los sacerdotes, la Iglesia católica teme que, de aprobarse, la legislación le obligue a contratar homosexuales entre su personal no clerical.


