De todos los géneros de la prensa es el periodismo escrito el que exige mayor sacrificio y dedicación. En la radio y la televisión, por ejemplo, no hay faltas visuales de ortografía (algunas auditivas). Por el contrario, el periodismo escrito exige con todo rigor no sólo la corrección de estilo en textos y titulares de todas las páginas, sino también la corrección de prueba, también de todas las páginas, como garantía final de la excelencia del producto terminado.
La diagramación, la selección de fotos, etcétera, es otro aspecto básico y agotador del periodismo escrito. ¡Nunca termina el esfuerzo por la calidad! ¡Y qué tristeza ver un error después de tanto trabajo!
El periódico Primicias, que dirige mi dilecto amigo y colega, Lic. Alex Jiménez, cumple ahora ¡16 años! Mantenerlo a puro pulmón, sin claudicaciones y falsos aspavientos, ha sido una tarea ciclópea. Primicias ha sido un medio plural. Sólo hay que leer sus páginas y a sus columnistas para confirmarlo. Y no existe otra circunstancia más detestada por el sectarismo que el pluralismo y la objetividad, es decir, la verdad misma, no mi verdad ni la suya. O piensas exactamente como yo, dice el sectarismo interesado en sus propias ambiciones, o no puedes ser mi amigo, sólo mi enemigo.
Hoy más que nunca es necesario, imprescindible, contar con un periódico como Primicias, con un medio independiente que no se rinda frente a la adversidad y a interesas que nos abruman por su poder. Vemos con pavor, al menos lo vemos así quienes no hacemos alarde alguno de superhombres, como crecen día a día los oligopolios mediáticos, la concentración en poquísimas manos, pero todas súper poderosas de medios de comunicación y entretenimiento, fabricantes a su antojo del "ciudadano" del presente y también del futuro, cada vez más pobres y menos civilizados.
Hace más de 20 años (un amigo me comentó recientemente que mi gran "error" había sido adelantar demasiado mis intuiciones en el tiempo histórico) publiqué en un libro los siguientes pensamientos:
"La conciencia humana ya no le pertenece al individuo sino a la rotativa, al tubo electrónico de pantalla, a los diminutos transistores de radio. Son ellos, instrumentos de aplastante manipulación sicológica, la conciencia de la humanidad. La nuestra se modifica a capricho: un cambio para cada nuevo ciclo de intereses. ¡Y espanto de espantos! La gran mayoría, no importa su nivel de inteligencia, no se percata siquiera de su propio cambio de actitud, y siempre tendría dificultades para explicarlo, si la pregunta le llegara de repente...."
En cuanto al comentario del amigo, la conciencia y el deber no tienen tiempo fijo.
Varias décadas antes de estos pensamientos, en su célebre obra La decadencia de Occidente, Oswald Spengler, quien se horrorizó de haber podido simpatizar alguna vez con el nazismo, escribió con elocuencia sin par:
La prensa es hoy un ejército; los periodistas son los oficiales; los lectores son los soldados. Y sucede ahí como en todo ejército: el soldado obedece ciegamente y los cambios de objetivo y de plan de operaciones se realizan sin su conocimiento; el lector ni sabe nada de lo que sucede ni ha de saber tampoco el papel que él representa. No hay más tremendo sarcasmo contra la libertad de pensamiento.... La libertad es de empresa no de prensa".
¿Cuántos no son los medios de prensa a nivel mundial que se ajustan exactamente en el siglo 21 a conceptos formulados en el primer tercio del siglo 20.
Alex sigue "fajao" a brazo partido con Primicias. Cumple muchos años más y Dios permita que el lector, por su propio bien, aumente su respaldo a tu portentoso esfuerzo. Muchas felicidades, extensivas a tu esposa Wanda, a Lilliam, a Julito y a todos los demás que hacen posible la salida de tu semanario. Y para los suspicaces, lo siguiente: no me une con el dínamo de energía que es Alex Jiménez, a pesar de haber publicado y publicar en Primicias, ningún nexo económico, sólo amistad, afecto y un gran respeto hacia él....también gratitud).
(Quiero concluir, apartándome del aniversario de Primicias pero aprovechando la oportunidad, con las siguientes palabras. Como periodista con más de 50 años de ejercicio profesional en Cuba, Miami y Santo Domingo, debo consignar que, en esta capital, tuve la inmensa fortuna de trabajar con los siguientes directores cuando publicaba columnas de opinión, a veces muy críticas en cuanto a política internacional, nunca en cuanto política dominicana porque siempre he respetado mi condición de extranjero.
Y estos señores, JAMÁS Y NUNCA, me indicaron cambiar una sola coma en mis escritos, tampoco apliqué la fórmula de la autocensura, mi libertad de conciencia y prensa fueron absolutas en El Siglo y en el Listín Diario. Son ellos: El Lic. Juan Manuel García, mi amigo entrañable e Introductor de Embajadores en el Periodismo dominicano; el Lic. Pedro Caba; el Dr. Rafael Molina Morillo y el Lic. Mózart Deláncer. A todos muchas gracias. La gratitud es parte indisoluble del honor de una persona. Esta ha sido parte, y sigue siéndolo, de mi filosofía de vida).



