Según sondeos de opinión, los favoritos para ganar esta contienda son
el Partido Socialista Búlgaro (BSP), liderado por el primer ministro
Serguéi Stanishev, y el opositor derechista Ciudadanos para el
Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), encabezado por el alcalde de
Sofía, Boiko Borisov.
En su campaña Borisov ha prometido enviar a prisión a varios ministros
implicados en casos de fraude y soborno; mientras Stanishev habla de
elevar el salario mínimo, crear unos 100 mil puestos de trabajo y
aportar cerca de 460 millones de euros en créditos para pequeñas y
medianas empresas.
Mientras, crece la preocupación por la compra de boletas, pues
investigaciones periodísticas revelaron que en varios lugares del país,
emisarios de los partidos ofrecieron a los ciudadanos entre 25 y 50
euros por voto.
En tal sentido, la Organización No Gubernamental "Transparencia sin
Límites" anunció que más de 415 mil búlgaros comprometieron su sufragio
a causa de la pobreza.
Bulgaria es el país más pobre de las 27 naciones que integran la Unión Europea, al registrar un salario mínimo de 120 euros.
Los sondeos pronostican que el GERB ganará las elecciones con el 27 por
ciento de los votos, seguido por los socialistas con el 18 por ciento;
situación que no difiere mucho de los resultados de las votaciones
parlamentarias europeas del pasado 7 de junio, donde el GERB se alzó
con la victoria.
Medios de prensa también señalan como polémica, la participación en las
campañas electorales de varios hombres de negocios, en prisión
preventiva por presuntas actividades mafiosas y criminales, quienes se
postulan como candidatos al Parlamento.



