Desde que se produjo la conferencia de la FAO en Roma sobre la crisis alimentaria, que muchos consideraron un fracaso, pero que en realidad marcò el rumbo para los paìses de economìas dèbiles frente a esta difícil coyuntura con la firme recomendación de garantizar su Seguridad Alimentaria estimulando la producción de alimentos agrícolas, la misma adquiriò categoría de meta de la màs extrema prioridad.
El propio Presidente Leonel Fernàndez, en posteriores intervenciones tanto locales como en el àmbito internacional, se refiriò al tema e hizo insistencia en el punto. En semanas recientes, inclusive, en el curso de un encuentro sostenido en La Vega con varios de los principales lìderes de la agropecuaria nacional, anudò lo que està supuesto a ser una estrecha alianza entre ese sector y su gobierno.
En su discurso de toma de posesión para este segundo perìodo consecutivo y tercero como Primer Mandatario, el tema agropecuario ocupò los primeros pàrrafos de su discurso en el cual anunciò la dedicaciòn de una serie de importantes medidas y partidas de recursos destinados a elevar de manera significativa la producción de alimentos.
Màs recientemente, el Presidente Fernàndez dispuso la entrega con carácter inmediato de mil millones de pesos para impulsar cultivos de ciclo corto con vistas a dotar las mesas navideñas de vegetales de gran preferencia y consumo. No es por gusto sin embargo, la frase acuñada y tantas veces repetida de que "del dicho al hecho hay un buen trecho". Asì parece estar ocurriendo en estos momentos. Nadie duda que los recursos estàn disponibles, tanto en el Bagrìcola como en el BNV. Pero es tambièn evidente que carecen de inmediatez. Los productores se quejan, al parecer con sobrada razòn, de que hay grandes dificultades, tràmites y demoras para lograr los crèditos necesarios en ambas instituciones, advirtiendo que de no agilizar la concesiòn de los mismos no habrà tiempo para sembrar y cosechar en el plazo deseado.
Obvio que el Estado tiene que ser celoso en el otorgamiento de los recursos que a fin de cuentas salen de los bolsillos de los contribuyentes. Y que en este sentido, tanto el Bagrìcola como el BNV estàn obligados a tomar previsiones que garanticen que dichos fondos iràn a las manos que deben ir y que el riesgo de no retorno debe reducirse al mìnimo. Pero la agricultura tambièn tiene sus exigencias de tiempo y condiciones climàticas. Si los fondos no estàn a punto cuando son necesarios, no es posible realizar las tareas de campo requeridas para una buena producciòn. Esto bien lo sabe, sobre todo, el Administrador del Banco Agrícola, Paìno Abreu, quien es profesional del agro de larga data y experiencia.
En otro orden, no se acaba de vislumbrar un autèntico plan estratègico de mediano y largo alcance para obtener el màximo rendimiento de todo el potencial de nuestros campos. A pesar de tener fronteras agrícolas limitadas, hay todavía mucha tierra desaprovechada y otra buena cantidad subutilizada. Sobra conuquismo y falta tecnología, zonificaciòn y planificación, incrementar los invernaderos, ampliación de los accesos viales, establecer mecanismos eficientes de entrega y comercializaciòn, supresión de intermediaciones costosas e innecesarias, armonìa entre los beneficios legìtimos que corresponden al productor y precios razonables que desea y necesita el consumidor.
Sin este plan estratègico, ilusorio que podamos garantizar la Seguridad Alimentaria de una población en crecimiento, de una industria turìstica en continua expansión, de una pujante agroindustria y menos aùn, de hacer realidad la tan repetida, añeja e incumplida consigna de llegar a ser "Granero del Caribe" y poder satisfacer los requerimientos alimentarios de mercados que estàn a la vista, comenzando por el vecino Haitì y la propia Cuba, que por diversas razones que no es del caso analizar, agravadas por el paso destructivo de los huracanes "Hanna" y "Ike", està importando màs del ochenta y cinco porciento de su canasta alimentaria, en su mayor parte suplida por granjeros norteamericanos.
En la ejecución de ese plan puede estar la respuesta econòmica màs efectiva para sentar las bases de un crecimiento econòmico estable y sostenido para el paìs al tiempo que contribuya a mejorar los niveles de nutriciòn y la calidad de vida del pueblo dominicano.







