Mientras llueven los informes y las opiniones relativas al impacto de la crisis de Estados Unidos y otras naciones en República Dominicana, en el país el tema número para el gobierno y el Congreso Nacional es la reforma constitucional, lo que confirma la tesis de que se gobierna al revés el país.
Entiendo que esa reforma constitucional no es la prioridad número de este país y que la misma no es más que un circo político que incluso hace retroceder importantes logros desde la muerte de Rafael Leonidas Trujillo a la fecha.Por eso lo vamos a desarrollar en otra ocasión, porque ahora deseo concentrarme en las prioridades de nuestro país.
Las prioridades de la nación son ponerle fin a los apagones, que por cierto arreciaron esta semana por una disminución en la generación de energía.
Esta semana Ede-Este atribuyó los apagones a la falta de generación y Radhamés Segura, vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), atribuyó los apagones para obligar a pagar la energía eléctrica.
Prioridad es resolver el problema del déficit fiscal, revelándose esta semana que en los primeros nueve meses el gobierno gasto mucho más que lo recaudado.
Prioridad es tomar las medidas necesarias para blindar la economía por la crisis económica mundial.
Prioridad es resolver las deudas millonarias del gobierno con los quebrados productores agropecuarios.
Prioridad es evitar que el dólar se le vaya de las manos al país.
Prioridad es atender la competitividad frente a los competidores extranjeros.
Prioridad es poner en primer orden la seguridad alimentaria.
Prioridad es no seguir endeudando el país con Venezuela, pues el ciudadano compra los combustibles en efectivo.
Prioridad es invertir en los pueblos castigados por las tormentas y ciclones para que puedan normalizar sus actividades, como ocurre con las olvidadas comunidades del Sur.
Prioridad es resolver los daños a las presas y lo que ocurre en el canal Trujillo en el Sur para que no se sigan inundando las comunidades de la zona.
Prioridad es que el país no siga gastando cientos de millones de dólares en importaciones innecesarias.
Prioridad es darle buen uso a las divisas que genera el país.
Prioridad es evitar la quiebra masiva en el Valle de Constanza, donde los productores no soportan mas abandono.
Prioridad es poner en marcha el programa de los invernaderos para que el país genere más empleos y exporte más.
Prioridad es invertir en educación y salud, no en tantos funcionarios inorgánicos premiados políticamente por decretos.
La semana que viene seguiré con las prioridades de la nación para seguir contribuyendo con la gobernabilidad.







