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Impregna sus principios morales como norma de vida y sella en el alma del joven Libertador el amor a América. Nuestro Andrés incursionó con rigor científico en muchas áreas del saber, Sin embargo, sus aportes más significativos, están en las letras con su famosa e imperecedera " Gramática de la Lengua Castellana, elogiada por el gran humanista Marcelino Menéndez Pelayo. Con su poema AMÉRICA, nuestro humanista pone de manifiesto su amor por el porvenir de una América unida por fuertes lazos culturales, religiosos y políticos. Nuestra América tiene una deuda de gratitud con este insigne maestro, que tuvo la hombría de enfrentar la injusticia y la inmoralidad con gran gallardía. No hay dudas, América fue su única y verdadera Patria. Tuvo nuestro héroe pues, el compromiso ineludible de enfrentar con su tórrido verbo las acciones colonialistas y resistir estoicamente sus ya conocidas estrecheces económicas sin comprometer su fructífera pluma. Aunque la juventud dominicana parece haber olvidado al gran humanista, al extremo de que es muy poco conocido, incluso, en las universidades dominicanas, lo cierto es, que Don Andrés Bello, es un patrimonio de América, es un hijo benemérito de estas tierras americanas que le vieron nacer un 29 de Noviembre del año 1781 en Caracas, Venezuela. Algunos estudiosos entienden, que con su " Filosofía del entendimiento" el maestro Venezolano, perdón de América, selló su entrada a la posteridad, aportando en términos culturales valores humanos apreciables en esa etapa tan difícil de la vida americana. Como tantos héroes americanos, Don Andrés fue el hijo del sacrificio y la pobreza. No tuvo más riqueza que el amor a los preceptos religiosos y su fe inconmovible de que toda América fuera libre del coloniaje salvaje que oprimía a los suyos. Algunos países equivocadamente pretenden hacerlo suyo, es el caso de Venezuela y Chile. Craso error, Don Andrés, al igual que Simón Bolívar, José Martí y Juan Pablo Duarte, es un hijo de América, y nada más.








