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Los índices de Wall Street, y de los mayores mercados accionarios de
Asia, Europa y Latinoamérica profundizaron sus caídas, y algo similar
aconteció con la cotización del petróleo, con retrocesos de unos cinco
dólares.
El Dow Jones de Industriales, el indicador estrella de la Bolsa de
Nueva York, retrocedió un 2,81 por ciento, tras desplomarse un 7,91
luego de la apertura.
Asimismo el Nasdaq, de las empresas de nuevas tecnologías e informática, declinó más de 1,43 por ciento.
En sintonía con Wall Street, los mercados accionario europeos cedieron más del 10 por ciento.
El Ibovespa, termómetro más importante de la plaza de valores de Sao
Paulo, la mayor de esta región, también reportaba perdidas similares a
las del llamado viejo continente.
Mientras, los líderes del grupo de las siete naciones más ricas del
mundo, el G-7, reunidos en Washington, coincidieron en la necesidad de
una acción concertada entre los gobiernos, incluso más allá de ese
organismo.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique
Strauss-Kahn, aseveró que es urgente un alto nivel de cooperación
global para enfrentar la crisis.
Por estos días ha sido creciente la impopularidad de ese organismo -y
de la arquitectura financiera mundial que simboliza-, por ser
considerado uno de los mayores responsables de las turbulencias
monetarias actuales.








