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Las primeras denuncias surgieron en diciembre del año 2005 cuando la Asociación de Bodegueros de los Estados Unidos (ASOBEU) que preside José Benjamín Fernández demandó en la corte federal a la tarjeta "Grandes Ligas", un producto que utilizaba varias estrellas dominicanas del béisbol para promoverse entre ellos el lanzador Pedro Martínez y el jardinero Vladimir Guerrero.
Además de ASOBEU, la Fiscalía General del Estado de Nueva York también advertía en ese mismo mes sobre las estafas de docenas de esas tarjetas. Es cotidiano el escuchar a cientos de consumidores en establecimientos y calles de la ciudad quejarse por esas estafas. Este reportero ha sido víctima en varias ocasiones de la misma situación con tarjetas que ofrecen hasta más de 100 minutos a la República Dominicana, pero nunca dan el tiempo ofertado.
Los centros de llamadas situados en todos los barrios populares de la urbe, se han convertido en una alternativa ante las denuncias de los quejosos. Según el referido instituto, las compañías que procesan las tarjetas y que mueven más de $4 mil millones de dólares al años, se quedan por lo menos con $1 millón diario de ganancia limpia a causa de las estafas.
Además, las tarjetas, no explican con suficiente claridad una serie de recargos que imponen a los consumidores y de los cuales extraen rebajas sustanciales del tiempo ofrecido, mientras algunas ni siquiera lo informan en los reversos de sus plásticos.
Docenas de compañías tienen un número 1-800 pero cuando éste se marca la primera vez y se intenta hacer una nueva llamada ya los minutos quedan reducidos a menos del 30 o el 20% del total prometido.
Entre los clientes víctimas de esas estafas figuran soldados que llaman a Estados Unidos desde el exterior y estudiantes que se educan en el país. Pero los blancos más vulnerables son los inmigrantes indocumentados que no pueden en la mayoría de los estados, accesar a servicios de celulares o teléfonos residenciales por carecer de un número de seguro social e identificación estatal o federal.
Tampoco hablan suficiente inglés. También, aquellos que no tienen una computadora, son parte de las estafas. Es poco probable que acudan a las autoridades por temor a ser deportados. Una ley sólo los protege en caso de ser testigos o víctimas de crímenes como asesinatos, violencia doméstica, abandono conyugal y otros.
Pablo Bressan consultor en comunicaciones dijo que la gente que generalmente está al margen de la economía es la más estafada por esos servicios. Bressan es un distribuidor de tarjetas pre pagadas en La Florida. "Hay firmas que inescrupulosamente se aprovechan de las minorías con bajos recursos económicos que no tienen acceso a cuentas bancarias o crédito y están indefensas", agregó.
Muchas de esas empresas hacen publicidad en español, pero ofrecen "servicios al cliente" e informaciones sólo en inglés. El senador de La Florida Bill Nelson dijo que es responsabilidad del gobierno proteger a los más vulnerables y anunció que someterá un proyecto para enfrentar la estafa de las compañías en el que se exigirá a estas que revelen claramente los minutos disponibles en cada tarjeta que expenden.
En septiembre la Cámara de Representantes en Washington aprobó un proyecto similar, pero al parecer no ha sido conocido por el senado mientras la situación sigue igual. Pero la señora Rally Greenberg, directora de la Liga Nacional de Consumidores sostiene que esas medidas no bastan.
Dijo ella que las leyes sometidas sólo exigen a las tarjetas ofrecer información, pero eso no es suficiente en favor de los consumidores. "El que se le informe al consumidor que lo están estafando, no ayuda en nada", explicó
Bressan dijo que con $20 mil dólares y una plataforma de computadoras cualquiera puede abrir una empresa de tarjetas pre pagadas. Algunas empresas se limitan a redistribuir los productos.
En la serie de la cadena de televisión HBO "The Sopranos", aparece el mafioso "Tony Soprano" dirigiendo una gran estafa a través de esas tarjetas. Entre estas las hay ahora que son hasta "recargables" haciendo más fácil la estafa contra los consumidores.








