Acabamos de pasar por una dolorosa situación donde miles de do minicanos han quedado damnificados, donde millones de pesos se han perdido en daños a puentes y carreteras, donde los alimentos no pueden ser llevados a las ciudades, donde la carestía y la ausencia de comida comienza ya a sentirse, donde no hay dinero, y el gobierno anuncia tarjetas para el gas y de ayudar solamente para su gente, aunque el Vicepresidente de la República pierda la voz diciendo que no es así, y el PRD no dice ni esta boca es mía.
Anuncia con bombos y platillos la llegada de un nuevo aspirante a la Presidencia de la República, lo que es lo mismo otro problema a lo interno de un partido que no puede convocar las bases, que se inventó un seminario y todavía nadie sabe lo que pasó ni lo que se dijo, o se concluyó, donde un pre-candidato con malas artes y la ayuda de varios periodistas, ayudados a su vez por ese mismo auto-proclamado candidato, se pasa toda la semana de programa en programa, mientras los dirigentes del PRD solamente salen para repetir lo mismo, pedir lo mismo, necear con lo mismo, y el gobierno muerto de risas porque han perdido no solamente la capacidad de inventiva, sino que se han convertidos en monotémicos, ausentes, dsitraidos, peligrosamente sometidos a su auto-defensa porque saben que están atrapados y en su afán de seguir siendo tienen secuestrado a un partido que con Miguel Vargas creció, pero que ese crecimiento no les ha parecido ni bueno ni conveniente a quienes viven del partido y tienen sus medios para cada cierto tiempo hablar una que otra pendejada, y darle así demostración al país, y justificar sus beneficios a lo interno del PRD como que están en la cosa.
Una pena grande sienten las bases de una agrupación politica secuestrada por quienes deben dejarla volar en alas de sus dirigen tes bajos y medios, desalojando y haciendo espacio para que de las entrañas limpias del partido surjan los nuevos líderes y dirigentes. Pena, penita, pena por el casi difunto PRD.







