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Un golpe nuclear


Por Fidel Castro Ruiz



jueves 8 de enero de 2009, actualizado

La Habana, 3 sep (PL) El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, abordó en su más reciente artículo, intitulado "Un golpe nuclear", las consecuencias devastadoras del huracán Gustav tras su paso por el país.
Fidel Castro
Fidel Castro

"No exagero.  Es la expresión más generalizada de muchos compatriotas.

 Es la impresión del Jefe del Estado Mayor General de las FAR, Álvaro

López Miera, un militar experimentado, cuando vio en la Isla de la

Juventud las torres de acero retorcidas, las casas convertidas en

ruinas y la destrucción por todas partes", subraya Fidel Castro en su artículo, especial para la publicación digital Cubadebate.

"Con toda franqueza me atrevo a decir que las fotos y vistas fílmicas

de lo que transmitían el domingo por la televisión nacional me

recordaban la desolación que vi cuando visité Hiroshima, que fue

víctima del ataque con la primera bomba atómica en agosto de 1945",

agrega.

El líder cubano afirma que "el hecho adverso debe servir para trabajar

con más eficiencia cada día y el empleo justo y racional de cada gramo

de material".

"Tenemos que luchar contra nuestras superficialidades y egoísmos.  Cien

millones de dólares significan sólo nueve dólares por habitante, y

necesitamos mucho más.  Necesitamos 30 veces, 40 veces esa cifra sólo

para paliar nuestras necesidades más elementales.  Tal esfuerzo debe

salir del trabajo del pueblo.  Nadie lo puede hacer por nosotros",

añade.

Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro:



Reflexiones del compañero Fidel



UN GOLPE NUCLEAR



ESPECIAL PARA CUBADEBATE



No exagero.  Es la expresión más generalizada de muchos compatriotas.

 Es la impresión del Jefe del Estado Mayor General de las FAR, Álvaro

López Miera, un militar experimentado, cuando vio en la Isla de la

Juventud las torres de acero retorcidas, las casas convertidas en

ruinas y la destrucción por todas partes.



"Ha sido un duro golpe, no podía siquiera imaginarlo", dijo con voz

desgastada por el esfuerzo, pero firme y resuelta, Ana Isa Delgado,

Secretaria del Partido y Presidenta del Consejo de Defensa del

importante municipio.  "ÂíEs lo nunca visto en los casi 50 años que

vivo aquí!", exclamó un vecino con asombro.  Un joven soldado, que

descendía de un carro anfibio, gritó:  "ÂíDemostraremos que estamos

dispuestos a dar la vida por el pueblo!"



En Herradura, el General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías,

al observarlo todo convertido en ruinas, mirando a su alrededor,

compartía su asombro y admiración por la valentía de la población, y

expresó:  "Esto es ver una explosión nuclear."  Él estuvo cerca de

verla en el Suroeste de Angola, si los racistas surafricanos hubieran

decidido lanzar contra las tropas cubano angolanas una de las siete

bombas que el gobierno de Estados Unidos les suministró.  Era, sin

embargo, un riesgo calculado y las tácticas más convenientes fueron

adoptadas.



Junto a Polo estaba Olga Lidia Tapia, primera secretaria del Partido y

Jefa del Consejo de Defensa de la provincia, sin dudar un segundo de

los frutos del esfuerzo y la determinación de sus compatriotas.



Con toda franqueza me atrevo a decir que las fotos y vistas fílmicas de

lo que transmitían el domingo por la televisión nacional me recordaban

la desolación que vi cuando visité Hiroshima, que fue víctima del

ataque con la primera bomba atómica en agosto de 1945.



No en balde se afirma que un huracán despliega una enorme energía, tal

vez equivalente a miles de armas nucleares como aquellas que fueron

lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.  Valdría la pena

que algún físico o matemático cubano hiciera los cálculos pertinentes y

lo expusiera de forma comprensible.



Ahora la batalla es alimentar a las víctimas del huracán.  La

dificultad no está en restablecer cuanto antes la electricidad.  El

problema en Isla de la Juventud es que, de 16 panaderías, todas con

horno eléctrico y equipo electrógeno, sólo dos podían funcionar de

inmediato;  las edificaciones habían sido afectadas.  Necesitaban

recibir pan o galletas.  Las cifras de tejas y materiales necesarios en

este momento para las viviendas son elevadísimas.  En la Isla de la

Juventud hay mar de por medio.  No basta con cargar camiones de

alimentos y materiales para hacerlos llegar directamente.



Nuestras Fuerzas Armadas han enviado personal especializado en

aeródromos y transporte aéreo y terrestre. De día y de noche,

auxiliados por grupos electrógenos, los aviones pueden aterrizar en el

aeropuerto de la Isla.  Tienen la misión de librar su batalla por la

población sin derroche alguno de recursos.  Con el mismo espíritu

actuarán en los lugares arrasados de Pinar del Río.  Todos los

organismos tienen sus tareas asignadas, todos son importantes.  Pero

los bienes no salen de la nada.  Compartir implica sacrificios.  No nos

demos el lujo de olvidarlo dentro de unos días.


El hecho adverso debe servir para trabajar con más eficiencia cada día

y el empleo justo y racional de cada gramo de material.  Tenemos que

luchar contra nuestras superficialidades y egoísmos.  Cien millones de

dólares significan sólo nueve dólares por habitante, y necesitamos

mucho más.  Necesitamos 30 veces, 40 veces esa cifra sólo para paliar

nuestras necesidades más elementales.  Tal esfuerzo debe salir del

trabajo del pueblo.  Nadie lo puede hacer por nosotros.



Es evidente que nuestra capacidad de divulgación se ha multiplicado y

nuestra población, que sabe leer y escribir posee además elevados

niveles de escolaridad.



Kcho, el pintor, se había trasladado por aire a la Isla de la Juventud,

el pedazo de Cuba que lo vio nacer y nos hizo llegar una carta sobre la

alta moral de los pineros.  Selecciono párrafos de la misma:



"Querido Fidel:



"Me pareció importante, desde que llegue a la Isla y pude ver con mis

propios ojos y sentir con mi cuerpo todo lo que estaba pasando, ponerme

en contacto con Richard para que usted conociera la terrible situación

que estaba aconteciendo en el Municipio  Especial.



"No tengo palabras para expresar la realidad de lo que vi ayer en la

Isla de la Juventud.  En mis 38 años no había visto nada parecido y las

personas con las que he hablado en mi territorio no habían visto nada

peor, pero increíblemente tienen aún la moral por el cielo… muchos

han perdido sus casas, y casi todos tienen sus pertenencias, camas,

colchones, televisores, refrigeradores, etc., destruidos;  la mayor

parte de la población está en esa situación;  se calcula que de las 25

000 viviendas que hay en la Isla ―todavía en estos momentos no es la

cifra definitiva― unas 20 000 están afectadas de alguna forma, y de

esas 20 000, unas 10 000 están sin cobertura o destruidas totalmente."



"…la brigada de 52 linieros camagüeyanos estuvo trabajando hasta las

3 de la mañana y hoy comenzaron de nuevo a las 6:30 a.m. con tremenda

disposición;  están esperando a un grupo de 60 y tantos de Holguín…"



"…existen todavía muchos problemas, como por ejemplo viviendas

destruidas por el huracán Michelle en 2001, esperando resolverse.


"Hay problemas serios con la alimentación… Actualmente la Isla es

como una prisión, por la insularidad, aunque ya se han restablecido los

vuelos…  El dinero no tiene ningún valor, no hay qué comprar ni dónde

comprar nada."



"La solidaridad humana está siendo el arma más importante en este

momento.  La moral está alta pero eso no va a ser eterno;  en los

próximos días va a haber que dar solución a algunas cosas.  En la

medida en que se vaya restableciendo el servicio eléctrico, crear

puntos de información donde las personas se puedan reunir para saber lo

que está pasando en el país y en el Municipio, o aunque sea a oír

música, a pasar el tiempo en colectivo."



"Actualmente el territorio ‘es un teatro de operaciones militares en

una tregua’, con la gente todavía alegre porque salvaron sus vidas,

no pensando todavía mucho en la pérdida de sus pertenencias, tratando

de salvar lo que les quedó, viendo cómo se ajustan a esa nueva

condición, pero con el transcurso de los días la moral de la gente

puede decaer y llegar a la depresión."



"…las condiciones del hospital son infrahumanas y sólo la voluntad y

la convicción de hombres y mujeres revolucionarios hacen que funcione.


"El pinero es revolucionario y combativo, y allí está todo el mundo

(pacientes, familiares, equipo médico) trabajando muy intensamente.  Ya

están en la capital, desde ayer a las 4 de la tarde aproximadamente,

los 32 pacientes de hemodiálisis, con un acompañante y enfermeras, que

llevaban 48 horas sin el tratamiento y se encontraban en buenas

condiciones.



"El pinero sigue con su moral alta y feliz del trabajo de los

organismos responsables y de que no ha habido una sola pérdida de vida

humana ni en Pinar del Río ni en la Isla ni en Matanzas."



"Yo creo que para volver la Isla a lo que era antes va a haber que

invertir mucho tiempo de trabajo y muchos recursos, como si fuera una

provincia, porque ahora todo está devastado."



Con su carta, envía fotos elocuentes de la desolación; en el sobre, la

silueta de la Isla de la Juventud y en ella ondeando una bandera cubana.



Los excelentes pintores que solían acompañar nuestras batallas de ideas

pueden dejar constancia del episodio vivido y alentar a nuestro pueblo

en su épica lucha.


Orfilio Peláez nos hablaba en Granma de un huracán ocurrido en 1846 con

récord de presión mínima de 916 hectopascales, registrado por un

equipo.  Eso ocurrió hace 162 años, cuando no había radio, televisión,

cine, Internet y otros muchos medios de comunicación, que a veces

chocan unos contra otros, creando caos en las mentes.



En aquel tiempo la población de Cuba era por lo menos 12 veces menor.

 Con trabajo esclavo y semiesclavo, el país exportaba la mayor cantidad

de azúcar y también de café durante una parte considerable de ese

siglo.  No existía la jubilación, el promedio de vida era muy inferior,

y no se conocían casi las enfermedades de la edad madura, o la

educación masiva, que tantos brazos e inteligencias demandan para su

desarrollo.  Los recursos naturales abundaban.  Los huracanes, aunque

influían mucho, no significaban una catástrofe nacional.  De los

cambios climáticos, bien distantes, ni siquiera se hablaba.



En el Granma de hoy martes, el propio periodista nos relata las proezas

de nuestro pueblo en su batalla por la recuperación y los frutos del

esfuerzo de los últimos años. Rubiera, el científico, por su parte, en

el recorrido por Pinar del Río observaba minuciosamente, entre las

ruinas de la instalación del Instituto de Meteorología en Paso Real de

San Diego, el equipo de medir la velocidad de los vientos que marcaba

340 kilómetros de velocidad cuando fue destruido por fuertes ráfagas.

 Se anuncia que hoy hablará en la Mesa Redonda. Él sostiene teorías que

explican lo ocurrido.  Juan Varela, por otra parte, habló de los

destrozos ocasionados en la mayor empresa de cultivos varios en Güira

de Melena, de la provincia de La Habana, que debía producir este año

alrededor de 140 000 toneladas de viandas, granos y hortalizas.  Las

pérdidas, a mi juicio, a precios internacionales, en horas de trabajo,

productos alimenticios, equipos de cultivo y riego, combustibles y

otros gastos, son millonarias en esa sola empresa.



Lo más impactante, sin embargo, por el drama humano que les

correspondió abordar, fue la información suscrita por el periodista

Alfonso Nacianceno y el fotógrafo Juvenal Balán:  la odisea vivida por

los cinco tripulantes del Langostero 100 de Batabanó, provincia de La

Habana.  Habían recibido la orden de regresar a puerto como todos los

barcos pesqueros, a su debido tiempo.  Por azar se retrasaron.  Desde

el sábado se perdió con ellos la comunicación cuando el huracán

avanzaba rápidamente.  Dos veces había dicho en reflexiones previas:

 "ÂíSuerte que tenemos una revolución!  Ningún ciudadano quedará

abandonado a su suerte."



Supe sobre la incomunicación con el langostero el mismo sábado, casi a

medianoche.  Raúl me había dado noticias de lo que sucedía; confiaba en

la experiencia de los pescadores para lidiar con tormentas y ciclones.

 Me dijo que enviaría al amanecer los medios necesarios para

localizarlos.  Tan pronto amainó el tiempo comenzó la búsqueda, que

llegó a reunir 36 embarcaciones, tres helicópteros y dos aviones

durante casi dos días.  Del barco no se veía ni rastro;  encontraron

sin embargo a los náufragos.  Lo que cuentan es increíble;  los que

conocen bien el mar saben lo que significa estar interminables horas

agarrados a un remo y después a una boya.



El milagro revolucionario se produjo, y los pescadores fueron rescatados.



No nos dejemos arrastrar por las ilusiones. Este huracán nos deja cien

mil viviendas golpeadas en mayor o menor grado y pérdida casi total de

artículos necesarios después de la tragedia, como explica en su carta

Kcho.



¿Cuántas viviendas anticiclónicas, seguras, necesita Cuba?  No menos de

1,5 millones de ellas para 3,5 millones de familias totales.  Saquemos

la cuenta del costo internacional de tales inversiones, que se

corresponde con los datos que se manejan en el mundo.



Una familia en Europa debe pagar por lo menos 100 mil dólares, más

intereses, por los cuales aportan 700 dólares mensuales de sus ingresos

durante 15 años.  Diez mil millones de dólares es el costo aproximado

de cien mil casas para familias medias en los países desarrollados, que

son los que determinan los precios de los productos industriales y

alimenticios en el mundo.  Habría que añadirle el costo de las

instalaciones sociales afectadas que deben ser reconstruidas, las demás

instalaciones económicas, más las requeridas para el desarrollo.



Sólo de nuestro trabajo, reitero, podrán salir los recursos.  Mientras

las nuevas generaciones lleven a cabo esa tarea, los hombres y mujeres

que habitan esta isla requieren de la solidaridad, el valor y la

combatividad mostrada por los pinareños y pineros.



El imperio atraviesa en estos momentos por una prueba difícil en la

segunda mitad del año, la de su capacidad de resolver dificultades que

cuestionan su tren de vida a costa de los demás pueblos.   Ahora

necesitan un cambio de timón.



Bush y Cheney han sido casi marginados de la campaña republicana por

guerreristas e indeseables. No se discute sobre un cambio de sistema,

sino sobre cómo mantenerlo con menos costo.



El imperialismo desarrollado terminará matando a todos los que intenten

penetrar sin permiso dentro de su territorio para convertirse en

esclavos asalariados y consumir algo. Ya lo están haciendo.  Es muy

grande el chovinismo y el egoísmo que el sistema crea.



Lo sabemos y continuaremos desarrollando la solidaridad, nuestro mayor recurso dentro y fuera de la patria.



Fidel Castro Ruz



Septiembre 2 de 2008




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