Raúl Girón, gerente de la firma Mercados de Futuro (MDF) hacia donde
fue desviado el dinero, está en manos de la justicia desde hace varios
días, pero aún no ha revelado detalles de la operación, ni mencionado a
los funcionarios implicados.
Además, los representantes de diversas entidades públicas, entre ellas
la Procuraduría General de la Nación, la Superintendencia de Bancos, la
Contraloría de Cuentas, fueron interrogados en el legislativo sin
arrojar nuevas luces sobre el caso.
Ninguno de ellos pudo explicar dónde está el dinero malversado, qué
cantidad puede recuperarse y cuánto se perderá o cuál es la capacidad
real de MDF para devolver los fondos.
Aunque se habla de un total de 19 parlamentarios vinculados con el
escándalo, sólo se mencionaron los nombres ya hechos públicos, como los
ex presidentes del Congreso Eduardo Meyer y Rubén Darío Morales.
En un informe leído por Arístides Crespo, jefe del Organismo
Legislativo, se limita a señalar que las únicas firmas registradas en
el traslado del dinero a MDF son las de Byron Barrientos y José Conde,
ambos prófugos de la justicia.
El primero de ellos era secretario privado de Meyer y el segundo se
desempeñó como director financiero del Parlamento y ambos pudieron
escapar antes de dictárseles orden de captura.
La semana anterior Raúl Falla, el interventor de la empresa financiera,
aseguró que casi todo el dinero se perdió en operaciones bursátiles en
Estados Unidos y resulta imposible recuperarlo.
Falla se retractó la víspera de estas declaraciones y señaló que
desconoce aún a cuánto ascienden los fondos de las cuentas de MDF en el
país del norte.
Mientras, el escándalo se mantiene y ha costado la pérdida de prestigio
y credibilidad a los legisladores, quienes son señalados, además, de
poca eficiencia en su trabajo, cobros excesivos y de recibir prebendas
innecesarias.







