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El Consejo provincial de Defensa imparte instrucciones relacionadas con
la protección de las personas y los recursos materiales, ante posibles
inundaciones por las lluvias intensas que aquí se consideran inminentes.
Las previsiones fundamentales apuntan a la garantía de la atención
médica en sitios montañosos proclives a quedar incomunicados por la
crecida de los ríos, el rápido enfrentamiento por brigadas
constructoras a las obstrucciones de carreteras y caminos y el
suministro de alimentos.
Igualmente se adoptan decisiones para preservar las mercancías en el
puerto Guillermón Moncada, encargado de la distribución al Oriente
cubano, el traslado de turistas a lugares seguros y la evacuación de
pobladores hacia albergues previamente acondicionados.
La zafra cafetalera, en plena arrancada en la provincia mayor
productora del grano en Cuba, y el comienzo del nuevo curso escolar son
también prioridades ante la amenaza del fenómeno meteorológico, que
llega a sólo unos días del paso de la tormenta tropical Fay.
Tan frecuentes embates de la Naturaleza ponen a prueba la capacidad
organizativa y previsora de las autoridades del territorio, junto a la
disciplina y cooperación de los habitantes, que tienen como premisa
esencial la salvaguarda de la vida humana.








