Ya me imagino al Secretario de Deportes recibiéndoles en el aeropuerto con toda una caravana y llevándoselo al presidente de la república para que le salude y le ofrezca una casa y todo lo que se le ocurra en ese momento. Sobraran las fotos en los diarios de este con Leonel y Felipe Payano.
Esas escenas la hemos vividos en múltiples ocasiones con atletas que han puesto en alto el nombre de la República Dominicanas, en diferentes disciplinas, podemos citar a: Félix Sánchez y Sammy Sosa; aunque este último no ha necesitado la ayuda gubernamental, también, los que ganaron medallas en los pasados juegos panamericanos.
La lista es interminable y todos tienen en común, que se la ha recibido como héroe en los días subsiguientes de su proeza y se le ha llenado de promesas de parte de las autoridades gubernamentales, las que en las mayorías de los casos quedan en el olvido o se cumplen a medias, dejando en los atletas y familiares ciertas frustraciones.
Nuestro país está lleno de jóvenes que a temprana edad muestran actitudes para los deportes, pero, la mayoría oriundo de comunidades y familias muy pobres, por lo que se le hace difícil desarrollar las habilidades deportivas y llegar a ser un gran atleta, como lo han hechos otros que han tenido la suerte de contar con el apoyo económico de su familia.
Claro, cuando un atleta logra destacarse en cualquier disciplina, producto de su propio esfuerzo, y consigue un trofeo, las autoridades gubernamentales inmediatamente se apoderan de el y los exhiben como un logro de ellos y del trabajo que supuestamente hacen en favor del deporte y de los atletas dominicanos.
No es justo que un individuo tenga que llevar una medalla o trofeo a las autoridades para que crean en él como atleta. ¿Cuántos Félix Díaz andarán mendigando por los barrios pobres del país, en las escuelas y liceos con el deseo y las habilidades necesarias para llegar a ser un gran deportista, sin que ningún funcionario del área de deportes pueda ver su potencial?.
Muchos atletas dominicanos tienen que trabajar para poder comer, lo que hace que dejen a un lado su carrera deportiva y hasta caen en la delincuencia, en el alcohol y otro tipo de drogas, por no contar con el apoyo de un programa gubernamental que funcione y trabaje con jóvenes a temprana edad antes que el bajo mundo se apodere de ellos.







