A las transformaciones que recibió el referido parque en el año 2003, a propósito de la realización en el país de los Juegos Panamericanos, en los últimos tiempos se han sumado los trabajos de El Metro de Santo Domingo, la Plaza Wiche Garc[ia Saleta, una cancha de voleibol de arena y una construcción triple que incluye la sede del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, un local para el Museo del Deporte y una instalación para la Federación Dominicana de Esgrima.
Ese último complejo agrede la zona aledaña a la avenida Ortega y Gasset, y para su levantamiento hubo de derribarse enormes árboles y eliminar capas vegetales que servían de respiradero a la zona oeste del parque deportivo.
La construcción de esa instalación no se aireó oficialmente ante la opinión pública que debió enterarse sobre la marcha como si fuese una obra clandestina.
El propio presidente del Pabellón de la Fama reveló a El Listin Diario que se enteró del levantamiento del local por algunas reseñas periodísticas no oficiales.
Se pensó que el secretario de Deportes, Felipe Payano, ordenaría la detención de la construcción después del discurso de austeridad pronunciado por el presidente Leonel Fernández que establecía que serían detenidas las obras que no alcanzaran el 75 por ciento de su proceso de levantamiento.
Usuarios del Centro Olímpico, principalmente aquellos que acuden al deporte informal para mantener la salud, se quejan de que cada vez se reducen más las zonas hábiles para buscar el aire puro.
También se quejan de la ocupación de áreas verdes por parte de vendedores informales y jóvenes que improvisan campos de entrenamientos con miras a firmar al profesionalismo.
Durante más de dos años, la construcción de una de las estaciones de El Metro ha agredido violentamente la zona este, cercana a la avenida Máximo Gómez creando serios trastornos en el uso de las instalaciones ubicadas en ese litoral.
Los estadios de béisbol en peor estado no pueden estar y las instalaciones de racquetbol y lucha olímpica lucen arropadas por la permanente presencia de un carpetoso polvillo que también afecta las canchas al aire libre de voleibol y baloncesto.
Diandino Peña ha prometido dejar en inigualables condiciones las áreas afectadas.
Está a punto de mate la construcción de una cancha de voleibol de arena que se construye en el área comprendida entre los dos pabellones de voleibol.
Los constructores de esa instalación informaron que esa era una área de parqueo que estaba subutilizada y llena de malezas y que ahora alrededor de la cancha se sembrarán árboles de sombra que beneficiarán la zona.
Mientras, el edificio que arrojaría la sede de la Secretaría de Deportes sigue sin finalizar, después de cinco años de iniciado su levantamiento.
Siempre habrá tiempo y espacio para justificar el levantamiento de una mole en una zona que se debe proteger.
Lo cierto es que no hay que ir muy lejos para descubrir que el concreto poco a poco se está apoderando de la zona verde del más céntrico patrimonio ambiental que poseen los capitaleños.







