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Christopher Hudak y Ryan Martin residentes en el poblado de Montrose se declararon culpables de un crimen de odio y otros delitos en la corte federal ayer lunes y tendrán que regresar al tribunal el 28 de octubre para ser sentenciados.
La pelea se suscitó en la escuela donde estudian y luego del altercado, Hudak buscó la ayuda de Martin para construir la cruz, empaparla de aceite de motor y prenderle fuego frente a la residencia de la familia de la muchacha que denunció la acción ante las autoridades.
Quemar una cruz es parte de una lista de delitos estatales y federales clasificados como de odio por el carácter racista o discriminatorio que impliquen. Los acusados se disculparon con la familia negra en la corte, pero el señor Wesley Artope, padre de la adolescente dijo que ponía en dudas el arrepentimiento de Hudak, porque a diferencia de su cómplice no había pedido perdón antes.
"No creo que él verdaderamente esté arrepentido", dijo Artope a la salida del tribunal. Su esposa Clara Montague Artope dijo que la vida de la familia ha cambiado y está traumatizada desde que los blancos incendiaron la cruz frente a su casa.
"Nuestros hijos han sido afectados por esto y por meses, no dormido en sus camas", añadió la mujer negra.
El caso está a cargo del juez del condado de Weschester Jeffrey Cohen. El crimen de odio conlleva dependiendo de su tipo entre 28 meses a 7 años de cárcel, pero en algunas circunstancias, los magistrados pueden imponer penas menores.








