En apenas unos pasos que le separaban del lobby del hotel donde se
realiza una reunión del Movimiento de países no alineados Chávez, se
despojó de la corbata roja y se puso al volante de un vehículo
únicamente protegido por seguidores con franelas rojas.
El rojo, color distintivo del Partido Socialista Unido de Venezuela
(PSUV) dominó el recorrido por la isla, que realizó acompañado del
candidato a gobernador del estado Nueva Esparta, William Fariñas.
"No, compadre, no nos vas a meter miedo aunque mandes 20 mil flotas",
había dicho minutos antes al presidente estadounidense George W. Bush,
durante la instalación de la VII Conferencia de ministros de
información del Movimiento.
El desenfadado dirigente recorrió así la isla, parte de uno de los dos
únicos estados que pudo arrebatarle la oposición en las elecciones
regionales anteriores y que desde el pasado 1 de julio está bajo la
observación de la IV Flota estadounidense.
Chávez ha dicho que la actualización de ese cuerpo es expresión de la
desesperación de Washington, incapaz de detener una ola de gobiernos
revolucionarios que se apartan de su esfera de influencia.
Con base en la estación naval de Mayport, Florida, el nuevo comando
tiene a su cargo las fuerzas navales de América Latina y el Caribe, una
región en paz, pese a lo cual uno de sus objetivos es enfrentar
presuntas amenazas a Estados Unidos.
Para Chávez, como para otros gobernantes de la región, se trata en
realidad de una nueva amenaza, que obliga a fortalecer la defensa, y
expresión de una política de dominación que pierde terreno.
Poco antes de quitarse la corbata roja y asumir la conducción del
vehículo descapotado, Chávez había expresado su opinión al respecto, al
opinar sobre las perspectivas de la lucha electoral entre Barack Obama
y John McCain:
"Deben convencerse, McCain u Obama, cualquiera de los dos, que no van a
poder dominar este mundo. No seremos colonia de nadie los pueblos del
sur del planeta", advirtió.
Con su actuación natural Chávez, siempre al alcance de sus seguidores y
pueblo que quiere saludarle o transmitirle un mensaje, reafirmó minutos
después de su discurso que forma parte de un nuevo liderazgo en auge en
América Latina.
Un liderazgo que, entre otras cosas, advierte el peligro de acciones
hostiles, pero insiste en mantener una línea independiente a contrapelo
de acciones de iniciativas militares concretas como la IV Flota del
Caribe.







