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De acuerdo con la fuente, gran cantidad de individuos protestan contra
la postura del aspirante afronorteamericano, a través de las mismas
vías que hace poco utilizaban en función de respaldarlo.
Unas siete mil personas manifestaron su desacuerdo en un portal digital
establecido para impulsar la campaña del senador por Illinois, mientras
otros enviaron correos electrónicos o realizaron llamadas telefónicas,
apunta el influyente rotativo.
Obama -recuerda el diario- se pronunció a favor de la ley portadora de
nuevos poderes para la administración del presidente George W. Bush,
documento que permite fortalecer la vigilancia de los norteamericanos y
protege a compañías de telecomunicación que ayudan en tal propósito.
Nunca antes aprecié a tantos seguidores de Obama opuestos a un criterio
de su preferido, comentó el administrador de un sitio Web Glenn
Greenwald, quien consideró una traición la decisión del parlamentario.
Similar decepción dijeron sentir los ciudadanos Robert Arellano y Jane Hamsher.
Durante los comicios primarios, el pretendiente demócrata a la Casa
Blanca rechazó dicha iniciativa legal, sin embargo, cambió
repentinamente de parecer, advierte el periodista James Risen.
Según Risen, Obama parece moverse hacia posiciones centristas de la
política estadounidense, lo cual -estima- pudiera generarle conflictos
con los liberales.
La polémica legislación pretende sustituir a la Ley de Vigilancia de
Inteligencia Extranjera, sancionada en 1978 y conocida por FISA, sus
siglas en inglés.
A mediados de junio, la Cámara de Representantes aprobó dicho proyecto,
y expertos esperan que el Senado haga lo mismo el próximo martes.
Organizaciones no gubernamentales, entre ellas la Unión Norteamericana
para las Libertades Civiles, criticaron la iniciativa, la cual faculta
a agencias federales para interceptar conversaciones telefónicas,
incluso sin necesidad de contar en determinadas circunstancias con el
visto bueno de una corte.








