En una entrevista concedida al semanario alemán Die Zeit, Trichet
consideró que los banqueros centrales cargan una pesada
responsabilidad, por lo que tomarán previsiones a pesar de posibles
cuestionamientos.
Este jueves los miembros del BCE se reunirán, lo que puede implicar una
subida de su principal tasa de interés en un cuarto de punto, a 4,25
por ciento, para frenar un sobrecalentamiento inflacionista.
La medida es esperada por analistas e inversionistas, a pesar de las
señales de debilidad cada vez más marcada de la economía en la Eurozona.
En junio, la inflación alcanzó el umbral simbólico de cuatro por ciento
interanual, según cifras provisorias, alimentada por el alza de precios
del petróleo y los alimentos.
Expertos advierten que el objetivo para la región es mantener el costo de la vida por debajo del dos por ciento.







