Según el denunciante, en múltiples ocasiones intentó advertir a la CIA
de la inexistencia en Teherán de proyectos para fabricar armas de
destrucción masiva.
En al menos cinco ocasiones a mi cliente lo obligaron a falsificar su
reporte, o a simplemente dejar de mandarlo, aseguró el abogado Roy
Krieger, quien representa a la fuente, cuya identidad no fue revelada.
El ex oficial solicitó este viernes ante una corte federal la
desclasificación de los documentos que prueban la maniobra de la CIA.
De acuerdo con Krieger, el individuo en cuestión actuó durante cierto
tiempo como agente encubierto en la región del Golfo Pérsico, donde
obtuvo informaciones confiables sobre el programa nuclear de Irán.
Al trasladar los elementos recopilados, sus superiores le dieron la
orden de alejarse del proveedor de tales datos, detalló el jurista.
Los reportes de mi cliente -precisó- provocaron varios enfrentamientos
con funcionarios de inteligencia, quienes descartaron aceptar cualquier
respuesta contraria al discurso oficial norteamericano en torno a las
supuestas pretensiones iraníes de dotarse de armas nucleares.
Desde entonces, mi cliente se convirtió en blanco de operaciones destinadas a desestabilizarlo, explicó el abogado.
Krieger aseveró que el ex oficial fue acusado de mantener relaciones
sexuales con una informante, así como de manejos financieros sucios.
A través de su representante legal, el otrora agente encubierto señaló
que su carrera de 22 años en la comunidad de inteligencia
estadounidense finalizó por atreverse a cuestionar las falsedades de la
CIA sobre Irán.
El vocero de la CIA Paul Gimigliano declinó comentar el caso.







