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El fenecido era el papá del doctor Andrés Aranda, uno de los abogados criminalistas hispanos más connotados de la ciudad. El señor Aranda fue uno de los pioneros de la inmigración dominicana a Estados Unidos y específicamente a Nueva York en 1957.
Como todo nuevo inmigrante tuvo que enfrentarse, desafiar y vencer muchas vicisitudes ya que siendo plomero de profesión, se vio forzado a trabajar en factorías, restaurantes, bodegas, supermercados y otros empleos que no eran de su competencia, todo en aras de levantar económicamente una familia.
En Nueva York, el señor Aranda conoció al entonces exiliado dirigente político doctor Joaquín Balaguer a quien ayudó con los trámites de su residencia estadounidense, poniéndolo en contacto con el abogado especialista en el tema el doctor Coldwin que tenía oficinas en la calle 42.
Establecido en el condado de Brooklyn, logró con arduo trabajo y mucho tesón llevar a tres de sus hijos a profesionales de la abogacía, la medicina y la ingeniería civil. Los otros hijos del fallecido son José Aranda (ingeniero civil), Enrique (médico), Josefina y Kathy Aranda, esta última nacida en Nueva York.
Deja en la viudez a su esposa la señora María Asunción Pérez hoy viuda Aranda.
El velatorio de sus restos se llevó el martes hasta las 11:00 de la noche en la funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln y el entierro se efectuaró a las 10:00 de la mañana del miércoles en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez en la parte Norte de Santo Domingo.
El señor Aranda falleció como consecuencia de problemas cardíacos y por años sufrió del Miocardio, lo que le tapó una válvula que fue imposible de operar debido a que estaba bloqueada por la grasa (colesterol). Murió en su residencia de la calle Felipe Vicini Perdomo #36.
El doctor Aranda describió a su padre como un hombre sociable, alegre, trabajador, incansable en sus metas y un ejemplo de papá, esposo e hijo.
¡Paz a sus restos!








