Ese ente financiero, iniciativa desarrollada en agosto de 2004 por el
presidente venezolano, Hugo Chávez, acordó en las últimas horas empezar
a funcionar en el mercado con dicho monto, de un capital autorizado
hasta por 20 mil millones de dólares.
Su propósito es dotar de autonomía a los países suramericanos respecto
al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), así
como destinar recursos propios a los proyectos de desarrollo regional.
En diciembre pasado fue firmada el acta fundacional en Buenos Aires por
los mandatarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y
Venezuela, y por un representante de Uruguay.
El Banco del Sur entra en la etapa final de definiciones relacionadas
con su convenio constitutivo y un vocero indicó que los participantes
instruyeron a la comisión técnica para ajustar los proyectos a sus
acuerdos.
El esquema de gobierno y administración de la entidad representa una
innovación que no registra antecedentes en los organismos
multilaterales de crédito existentes, según el portavoz.
De acuerdo con los estatutos del Banco, el monto de las franjas de
aportaciones financieras no impedirán que el voto de cada nación tenga
igual peso.
Cada país socio tendrá un asiento en el directorio e igual
poder de sufragio, lo cual diferenciará a este organismo de otras entidades multilaterales de crédito, como el FMI y el BM.
Los socios fundacionales dejaron abierta la posibilidad de que la
membresía se pueda ampliar al resto de los integrantes de la Unión de
Naciones Suramericanas, cuando estos lo consideren oportuno.
La sede de la entidad está en Caracas, con oficinas de







