El encuentro de los paises ricos en Roma, dejó más que claro, que éstos no están en el ánimo de solidarizarse con los países pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana, aunque sus calles estén repletas de carros de lujo. Es un deber decir, que el país o dicho con más propiedad, sus autoridades, empezando por el Presidente Leonel Fernández, no se prepararon para una crisis cíclica inminente. Es más, la cacariada ley de austeridad ha sido burlada a la vista de todos y en estos momentos, sin intenciones alarmista, estamos al borde de una explosión social, que nos conduciría a una crisis política. El deber patriótico nos obliga a la pregunta que hizo famosa el constructor del Estado Soviético, Lenin.
Qué hacer? Pienso, que el Presidente Fernández debe hablar con sinceridad al pueblo dominicano y no ocultar la magnitud de la crisis. Es recomendable que el Presidente asuma una actitud crítica ante el despilfarro económico y la falta de previsión de su gobierno. El pueblo dominicano no está feliz, la frustración es colectiva, y exige de un gobierno, cuyos funcionarios estén dispuestos a sacrificarse por esta patria de Duarte. El pueblo Dominicano está perdiendo la capacidad de espera.
La desigualdad crece. La hambruna es irreversible. La desesperanza invade las voluntades más férreas. Se comienza a perder la fe. Se corroe la legitimación del gobierno y todos esperamos por un milagro, el cual nunca llegará si no nos unimos como un todo, gobernantes y gobernados, bajo la bandera de la solidaridad y el pensamiento sublime de Fe que nos enseñó Juan Pablo Duarte. La pelota está en terreno del gobierno, aunque todos somos compromisarios de la suerte del país.
Le toca al presidente y al Partido de la Liberación Dominicana, actuar sin prepotencia. No achacar la crisis actual al pasado gobierno del Presidente Mejía. Sensibilizarse con los de abajo y llamar nuevamente a una cruzada patriótica, donde los únicos colores que nos guien sean el rojo, el azul y el blanco con una gran cruz humana que anuncie a los cuatro vientos nuestra decisión de enfrentar la crisis en unidad y bajo el pensamiento de nuestros próceres. He dicho.







