Manuel de Jesús Galván entra a la política del país con valía, y figura en posiciones de altas representaciones cívicas, de acuerdo a su calidad humana e intelectual, hasta el presente siglo.
Con sólida formación diplomática, se le escoge como Ministro de Relaciones Exteriores, entre otras importantes funciones públicas y privadas, quedando constancia de su entereza y patriotismo cuantas veces poderes extraños pretendieron no respetar la autonomía nacional. Etapa definitiva de su existencia; y revelaba constantemente la energía con base a acciones nobles.
Galván, mientras permaneció en París unos dos años, no gastó su tiempo en placeres, sino que estudió con puro amor la cultura general. Asiduo lector en la Biblioteca Nacional, concibió allí su obra Enriquillo, leyenda histórica que se publicó en 1882.
Por ello, le toca al pueblo dominicano rendir tributo memorable a Manuel de Jesús Galván. También por sus aportes a la Restauración de la República en cruentos debates libertarios.
Se evidencia en su libro un enfoque del período colonial, en relación con la vida del cacique quisqueyano, como reflejo de la realidad y expresión del fragor nativo. Enriquillo es la mejor producción novelesca americana.
"El doctor literario de Galván se pone a latir en cuerdas íntimas del alma criolla; por sentirse tocado de situaciones indiscutiblemente ligadas a su propio ser y carácter dominicano."
Manuel de Jesús Galván, patriota y abogado. Combatió con vehemencia la Convención Dominico-Americana del año 1907. Falleció en San Juan de Puerto Rico (1834 -1910).







