Otras voces, así como instituciones de la vida nacional, están también de acuerdo que nuestra sociedad no puede continuar indiferente frente a muchos problemas cotidianos.
Si no reaccionamos, estamos preparando la tumba a nuestro sistema democrático.
Mucha, pero mucha sangre ha sido el precio pagado para que el silencio nos imponga el miedo del futuro.
El silencio ante lo que está mal hecho en la sociedad, sencillamente es complicidad con lo injusto.
Hay que combatir la inmoralidad, la falta de ética, la corrupción venga de donde venga, tenemos que ser defensores de la libertad de expresión, de los derechos humanos, luchar por el derecho a la educación de niños y jóvenes, disfrutar de la calidad en los hospitales públicos y hacer conciencia por preservar la familia.
Y para esta lucha, no tenemos que tirar piedras, incendiar neumáticos ni romper vidrios de vehículos.
Hay mil maneras de protestar de manera sencilla y pacífica, y de hacer que se frenen los abusos y las injusticias contra la ciudadanía.
Llegó la hora de romper con el silencio. Cantemos, hablemos, vamos a rechazar lo que no es honesto, tenemos que atrevernos a defender nuestros derechos.
La sociedad dominicana no puede seguir siendo sorda, muda y ciega.
Gritemos con fuerza: NO AL SILENCIO. Movilización ordenada por el derecho a una vida mejor...







