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-La libertad de los pueblos en América Latina no podrá morir mientras un Urbano Gilbert en Nicaragua, un Máximo Gómez, un Fidel Castro en Cuba, y un Joaquín Tavarez en Quisqueya.
Sentí la frialdad de una puñalada en el corazón y un enfrebrecimiento en mi cerebro, por la impotencia y el dolor, ambos sentimientos se acrecentaron, cuando comprobé, que quien me voceó fue Frank Grullón, quien fuera mi guía en la lectura de la Móneras de Engels y del Capital de Carlos Marx y los libros de José Ingeniero; en San Francisco de Macorís, cuando apenas era un púber.
A la raza inmortal
I
Donde el dolor sonríe, cuando el acero llora
Donde la sangre es dulce, y el miedo es un puñal
Donde la vista limpia, busca nuevas auroras
Allí es donde nace, la gran raza inmortal.
II
Donde el viento nos trae, voces que nunca imploran
Donde el rifle y la gorra, secunde el ideal
Donde se apure un sueño, de cada cantimplora
Allí estará latente, la gran raza inmortal.
III
Donde el febril acento de la ametralladora
Suene a canción de cuna, y a himno funeral
Donde cada lamento, sea una voz redentora
Allí vivirá siempre, la gran raza inmortal
IV
Donde cae cada hombre, por la patria que adora
Palpitante de arrojo y heroísmo sin par
La vista al infinito, mientras que hora tras hora
Va escribiendo su gloria, la gran raza inmortal
V
Vista de luto el cielo, alma en mis manos llora
Impotencia, conciencia, fustiguen mi pesar
Lacérenme el espíritu, que llegara la hora
De laurear la frente de la raza inmortal








