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La hispana había sido reportada como "desaparecida" por el propio victimario, pero Randy Martin (37 años de edad) fue arrestado porque la policía fue en su busca al activarse una orden de arresto por fallar en la manutención de un hijo.
Cuando los oficiales se presentaron a la casa del asesino, estaban muy lejos de que allí, se encontrarían con el macabro paquete y que daría por concluida la intensa búsqueda que se llevó a cabo para dar con el paradero de la víctima.
El apartamento está situado en un edificio de la avenida 12 en Paterson, aunque la muerta residía en el pueblo de Randolph. El periódico local The Record detalló en su edición de hoy que cuando le preguntaron al sujeto si él era el buscado por los detectives éste les dijo que sí e incluso lo interrogaron acerca de la mujer y respondió que "ella está en la cocina".
Y en efecto, en la cocina estaba el cadáver putrefacto y metido en la bolsa plástica de basura. La policía dijo que al parecer el asesino utilizó gran cantidad de cloro para limpiar la sangre y productos químicos para eliminar el fétido olor que emana de los cadáveres en descomposición.
El teniente Anthony Triana le explicó al rotativo que uno de dos hijos de la ecuatoriana es del asesino. Una autopsia de la oficina forense de Paterson confirmó con el ADN la identidad de la víctima.
El matador de la ecuatoriana había estado preso en una cárcel estatal entre el 200 y el 2001. Varios tatuajes que se había hecho la víctima ayudaron a comprobar su identificación.
Fue recluido en la prisión del condado de Passaic y en la corte se le fijó un millón de dólares en fianza. Vecinos que conocían a la pareja describen al asesino como un individuo solitario y poco sociable.
Dijeron también que el acusado escenificaba frecuentemente escenas de celos y violencia con la infortunada mujer.
La policía dijo que el afro americano no opuso resistencia cuando fue arrestado y confesó la manera cómo asesinó a la mujer. Se originó una discusión y él la estranguló, muriendo ella en el apartamento.
Enfrenta el cargo de asesinato en primer grado que lo podría enviar de por vida a la cárcel.








