Michael J. García, fiscal federal explicó que su oficina y su equipo de expertos harán un estudio independiente de todas las pruebas presentadas en relación al caso para determinar si hubo violación de los derechos civiles de la víctima René Pérez de 42 años de edad y quien expiró en un hospital horas después de haber sido encontrado en una carreteras entre los poblados de Bedford y Mount Kisco y a cuya escena fue enviado el agente Buvaris.
La víctima fue hallada por una familia que pasaba cerca del lugar en la carretera que estaba en estado crónico de ebriedad. Pérez que había tenido problemas anteriores con la policía y la justicia de la zona, fue, alegadamente golpeado por Buvaris, pero esa acusación no pudo ser probada por la fiscalía de Weschester en el juicio.
El guatemalteco era un desamparado que no tenía donde vivir y pernoctaba en muchos lugares de los poblados en esa parte alta al Norte del estado de Nueva York. Además de Pérez, otros cuatro compatriotas suyos han sido encontrados muertos en distintos lugares de la zona.
Uno de los fallos de la fiscalía de Weschester en la presentación del caso, según expertos, es que no se presentaron cargos que pudieran evidenciar que el motivo del supuesto crimen de Pérez tuvo un perfil racial.
Tras el veredicto, Fernando Mateo, un destacado activista dominicano que preside el grupo Hispanos a Través de América calificó el juicio como "una farsa judicial". Añadió que el veredicto era una de las situaciones que se temían ocurrieran durante el encausamiento. "En apariencia, los derechos que tanto invocamos como estadounidenses no valieron para René Pérez", sostuvo Mateo.
El inmigrante había llegado hace más de 10 años a Mount Kisco dejando en Guatemala su esposo y un hijo. Su muerte se produjo poco después de que llamara al 911 desde una lavandería próxima a la escena y los fiscales acusaron al policía de haberlo golpeado tan fuerte en el abdomen que le provocó la muerte debido al débil estado físico en el que se encontraba el desamparado.








