Muchas fueron las preguntas y las respuestas, y muchas las confirmaciones naciones, y las rechazadas por resultar falsas al decir de tan dista distinguido como empapado conocedor del hombre que durante más tiempo participó en política, y el que por más años gobernó el país después de ajustiaicado el tirano.
Hombre de poco hablar, pero de gran humor, y de largas conversaciones con sus allegados, Balaguer conocía y de todo y de todos, y eso ya me lo había dicho un apreciado colega a quien le había solicitado una ayuda cuando era el jefe de la Liga y me pidió una carta para el Dr. Balaguer dado que según él su excelencia me consideraba un adversario, lo mismo me dijeron que había dicho la bella y siempre recordada Minú Torres a quien defendí sin beneficio de las muchas maldades de hermanas del Presidente y de allegados a él.
Pero la anécdota es la siguiente, perdidas las elecciones de mayo de l978, el alto dirigente del Reformismo se encontraba acompañan do al Dr. Balaguer en una casa que tenia en La Vega, y hablaban en soliario sobre las razones de la derrota, el amigo le decía que el hecho de haberse postulado Doma Emma a la Sindicatura del Distrito, y los Militares y sus abusos durante los doce años entre otras cosas habían sido parte de la culpa.
Nos contaba que Balaguer le dijo que todo eso era cierto, pero que olvidaba algo, y que era de una importancia capital, lo primero que uno no debe olvidar nunca que se debe gobernar con la mayor cantidad de gentes capaces de hacer el bien y de no mentir, de ser fiel a una causa y no a sus bolsillos, y la otra, esa dicha en alta voz, que la gente se HARTA se Harta, se Harta de uno y de las mismas gentes, de la misma prepotencia, de los mismos abusos, de el engreimiento y de la falta de tacto de quienes usan el poder para ofender y para hacerse de dinero.
Dice el amigo que Balaguer acabó diciéndole, no se apure, vamos a volver, pero yo creo que ni usted va a estar al lado mío.
Y así fue.







