Pareciera que el vil dinero, los grandes negocios, y los grandes negociantes están haciendo dinero, o por lo menos perdiendo menos traficando con los precios del petróleo y de los alimentos, creando a naciones como la nuestra, pobre y dependiente una situación a todas luces alarmante.
El Presidente de la República vino con las pilas cargadas de su pe periplo por Europa, y dijo grandes verdades, que en boca de un mandatario datario de un país como el nuestro adquieren una importancia y un valor que ya quisieran tener aquellos que se creen superiores por su tamaño o por sus riquezas, los que hablan disparates dia a dia y pareciera que desconocen la propia gravedad de la situación de sus países quizás los que serán a la larga más duramente golpeado s que nuestras pequeñas y empobrecidas naciones, empobrecidas muchas veces por el saqueo de los grandes, por el abuso en un cobro de una deuda que no podemos pagar, pero que tenemos y se nos exige que paguemos, aunque para hacerlo sea necesario crear impuestos y hacer reformas, porque no tienen la suficiente bondad para por lo menos en estos momentos en que todos anda andamos, unos más y otros menos en el mismo barco, ser solidarios y perdonarnos algo de lo que le debemos, que siempre será menos de lo que ellos nos han saqueado, comenzando por los que como dijera Neruda llegaron de España con lo puesto.
Debemos entonces los dominicanos hacer un alto en las diferencia as politico/partidistas, y avocarnos todos a buscar soluciones al gran mal nacional, dejando de lado las apetencias prematuras en los dos grandes partidos que han quedado luego de las elecciones
pasadas, para ver como en la medida de lo posible juntos podemos buscar soluciones que sean las menos lesivas para quienes no tenemos ni el privilegio de ser ricos, ni de ser dirigentes politicos, ni de haber sido o ser funcionario del gobierno, y que vamos a pagar de la misma forma y quizás y sin quizás con mayor sacrificio los platos rotos de quienes no entendieron que el principio del despilfarro y de la vida comoda tocaba a su fin.
Es hora de todos, absolutamente de todos, y que Dios y la Santisima Virgen de LA ALTAGRACIA nos ayude a salir lo menos leccionados posibles.







