Hace unos días, un informe establecía el 80 por ciento de los dominicanos viven en zonas vulnerables, entiéndase en peligro permanente cuando estamos en el período del primero de junio hasta el 30de noviembre.
Todos los años en medio de este período se dicen las mismas cosas, de hay que sacar de las zonas de peligro a miles de familias, que habitan en condiciones infrahumanas en las riberas de los ríos, arroyos y cañadas tanto en el Distrito Nacional como en el interior del país.
Todo se queda en promesa, tan pronto pasa la temporada ciclónica, todo se olvida y volvemos a recordarnos entre junio y noviembre, esto es lo que se llama un círculo vicioso.
Parece que es mejor enfrentar los efectos y no la causa, vivimos para corregir los resultados, pero no queremos enfrentar la causa que origina la situación, como nación subdesarrollada al fin, vivimos pataleando en el mismo fango.
El dinero no alcanza para definitivamente desalojar las orillas de los ríos y las cañadas, que están llenas de familias viviendo en situación extrema, y ubicarlas en lugares aptos, pues parece que de esa miseria nos nutrimos políticamente en períodos electorales.
Sin embargo, cuando ocurren las tragedias andamos mendigando ayudas en países vecinos, pero no acabamos de resolver una situación de manera definitiva.
El gobierno debe enfrentar de forma definitiva esta situación, aunque para ello tenga que utilizar la mitad del presupuesto en un año, y en lo adelante no permitir que vuelvan a vivir en estos lugares vulnerables, lo único que falta es decisión.
Para nadie es un secreto que con el deterioro del medioambiente, todos los años las temporadas ciclónicas serán más fuertes y por ende causarán más daños, principalmente en países subdesarrollados, pero no nos preparamos para la prevención.
Lo ha dicho la FAO, más de 820 millones de personas viven en países en desarrollo, y donde afectará el cambio climático, lo cual junto a 850 millones que pasan hambre, es una situación alarmante, pero que poco se hace para enfrentarla.
Es que esto no se resuelve haciendo donaciones luego de la tragedia, lo que debieran hacer los lideres mundiales es una real cruzada para erradicar el mal y no los efectos.
Ya tenemos a la Defensa Civil que dice estar preparada para albergar a más de un millón de personas, para lo cual se cuenta con más de dos mil 600 refugios.
El organismo se queja de la falta de conciencia de la población ante los llamados de emergencia, sin embargo, hay que pensar también en quienes no quieren abandonar sus pertenencias.
Es verdad, hay que educar para la prevención, pero las autoridades, entiéndase el gobierno debe abocarse a un plan serio para sacar de esas zonas a esas familias y ubicarlas en lugares seguros, aunque para ello haya que utilizar una buena partida del presupuesto, porque de no hacerlo, todos los años estaremos con el mismo problemas.
Parece que todavía no entendemos que vivimos en un país tropical, que es la ruta obligadas de ciclones, tormentas, tornados, tifón y toda clase de fenómenos naturales que ocurren entre el primero de junio y el 30 de noviembre de cada año.







