De ahí, que todos los partidos políticos que asumen el control del Estado; en los procesos electorales, acostumbran a tomar algunas medidas populistas para endulzar a los gobernados, o dicho de una manera más elegante y científica; para cambiar la actitud de los votantes. Solo que esta vez, el partido de gobierno se fue muy lejos, y hasta los organismos internacionales tuvieron que pronunciarse al respecto. Los problemas del país son muchos y no son nuevos. Pero es hora de establecer una agenda de prioridades en torno a las necesidades de este pueblo, el cual es digno de mejor suerte.
El pueblo dominicano, con grandes batallas épicas que le dan carácter de legendario, es un pueblo inteligente, que ha demostrado en todos los procesos de trascendencia histórica, estar por encima de la clase política.
El sistema de partidos languidece, pero es innegable, que ellos son el sostén de la democracia. La clase política se desacredita cada día más; pero son los políticos que establecen las reglas del juego a partir de los poderes del Estado. Pienso que después de este proceso electoral, donde se malgastó miles de millones de pesos, se acerca el momento culminante, en que el pueblo hará suya la sentencia que Juan Bosch hizo famosa "o jugamos todos o rompemos la baraja".
Los lideres políticos tendrán inevitablemente que abordar temas ineludibles como: la gobernabilidad, una nueva cultura política, la globalización, la pobreza, la exclusión, la corrupción, el analfabetismo, el sistema productivo, sobre la soberanía, el Humanismo moderno, los bloques económicos, el ecosistema, la salud, la delincuencia, la continuidad de estado, elaboración de un mejor orden jurídico, solidaridad, la inclusión, la crisis de los liderazgos, la justicia social, la intolerancia, la desigualdad, la moral, y lo que los políticos, hoy en día llaman la responsabilidad compartida.
Urge una nueva cosmovisión. Se necesita una clase política que asuma con responsabilidad los retos de este siglo XXI, llamados por algunos, el siglo de Paul Kennedy. He dicho.







