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Tuve sentimientos encontrados, no sabia si seguir viendo el juego donde estaba accionando Kobe Bryant o por el contrario darle seguimiento al baloncesto capitalino.
Finalmente me decidí por estacionar mis ojos en Coral 39 y ver el partido de San Carlos y Villla Duarte.
Pero tuve que cambiar mi decisión al poco tiempo, una pobre transmisión, deficiencia en el audio y lo peor, la pobre calidad del espectáculo.
Al principio me decidí por ver a Kikima y no a Kobe, por ver a Cacalo y no a Boozer, pero tuve que cambiar, realmente lo que ha pasado en los ultimos 10 años con nuestro baloncesto es simplimente penoso.
Yo que practiqué la diciplina por alrededor de 20 años, primero con los Astros de Ciudad Nueva y luego con el club San Lázaro, me da mucha nostalgia cuando recuerdo lo que era el baloncesto del Distrito a finales de los años 80, cuando uno podía ir al Virgilio Travieso Soto a seguir las grandes figuras de la época como Vinicio Muñoz, Evaristo Pérez, José -Maita- Mercedes, Frank Prats, Víctor Hansen, Boyón Domínguez y si sigo mencionando figuras no terminaría por ahora, pero a quienes podemos seguir en la
actualidad, por quién usted está dispuesto a pagar una boleta para ir al Palacio de los Deportes, sencillamnete no hay figuras.
Tampoco hay dirigentes, no hay directivos, no hay patrocinios, no hay espectáculo, no hay emoción, estamos simple y llanamente ante un espectáculo de pobre calidad, jugadores carentes de fundamentos, de disciplina, da la impresión que lo que se forma es un ven tú, y es que en algunos casos la tiguerocracia se ha apoderado de la dirección de los clubes, se ha descuidado el trabjo en los circuitos inferiores, es que los jóvenes prefieren jugar béisbol que baloncesto, porque les representa al menos a los que llegan un mejor futuro económico, con la falta de recursos ya ni los refuerzos que vienen al basket de la capital sirven, oh y usted no recuerda a Eugene Richardson, para citar un nombre o Willy -La Boa- Jones, entre otras figuras, hace tiempo que no llega un importado que impacte y logre simpatizar con el fanático, y si usted le suma la falta de seguridad de hace unos años, simplemente se les fue de las manos el negocio a los responsables y ahora se está pagando caro.
Los equipos al tener muchas de sus figuras jugando en los torneos del interior no tienen el tiempo suficiente para practicar por eso la improvisación dentro de la cancha, sencillamente nuestro baloncesto se ha convertido en un 21 con aire...y nada mas, ¡que pena!








